Bagdad (ANSA, EFE, AFP) - Las nuevas autoridades iraquíes preparan una tregua que alcanzaría a gran parte de los rebeldes encarcelados durante los meses de ocupación estadounidense, como un intento para detener la interminable cadena de atentados y enfrentamientos que provocan decenas de muertes todas las semanas. En tanto, un nuevo sabotaje volvió a hacer peligrar las exportaciones de petróleo del país árabe.
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En referencia a la amnistía a los insurgentes, el vocero del gobierno provisorio iraquí, Georgis Sada, dijo que «dentro de pocos días» las nuevas autoridades piensan declarar una amnistía general que podría incluir a «todos los que acepten entregar las armas y reconocer la autoridad del gobierno». Sin embargo, excluyó en forma categórica que ese beneficio alcance a los responsables de homicidio. «De manera alguna podrán beneficiarse con la amnistía los responsables de muertes o de delitos graves como secuestros de personas», explicó.
El anuncio de la inminente amnistía coincidió con el que realizó el primer ministro Ayad Allawi, sobre «señales positivas referidas al desarme de (el jefe de la guerrilla chiita radicalizada, Moqtada) Al Sadr».
• Desmentida
En tanto, el grupo iraquí Ansar al-Sunna, que reivindicó el secuestro del marine estadounidense de origen libanés Wassef Ali Hassoun el 21 de junio pasado, desmintió su decapitación, como se informó el fin de semana. Los islamistas radicales de orientación terrorista afirmaron en un sitio de Internet que «la declaraciónque se nos atribuía no tiene fundamento alguno en la realidad».
La guerrilla iraquí sigue actuando en Irak. En el hecho más importante, saboteadores atacaron un oleoducto estratégico que conecta los campos del norte y del sur de Irak, mermando aún más la capacidad de exportación de crudo de este país, que el sábado quedó reducida a la mitad tras un ataque sobre otro oleoducto, dijeron funcionarios y testigos. Columnas de humo negro se elevaban cientos de metros en el aire desde el oleoducto atacado el domingo en el área de Hawijatal-Falluja.
A su vez, las autoridades iraníes anunciaron que acusarán ante el tribunal especial que juzgará al ex presidente iraquí Saddam Hussein, por la invasión de Irak a Irán en 1980 y los consiguientes ocho años de guerra entre ambos países.
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