Débil inicio del paro de estatales en Brasil
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El mandatario desestimó además que la huelga afecte las votaciones que debe realizar el Congreso para probar la reforma, declarada prioridad por el gobierno. «Interferiría si los diputados hicieran huelga», ironizó Lula.
El gobierno dio ayer nuevas muestras de su voluntad de negociar con los sindicatos y legisladores aspectos del proyecto, en tanto no se toquen sus aspectos esenciales. El ministro jefe de la Casa Civil, José Dirceu -uno de los funcionarios más poderosos del gobierno-dijo que «existe la posibilidad real de que avancemos en una alternativa, una solución». El presidente de la Cámara de Diputados, el petista Joao Paulo Cunha, señaló por su parte que «vamos a producir muchos cambios en las reformas».
•Privilegios
El gobierno ha logrado conformar una mayoría en el Cámara baja que le permitiría aprobar la reforma del sistema, que busca aumentar la edad de retiro de los trabajadores del Estado, imponer un tiempo mínimo de 35 años de aportes, topes a las jubilaciones más altas y un impuesto de 11% a los pasivos con mejores remuneraciones, entre otras cláusulas. El actual sistema de pensiones públicas garantiza a los trabajadores estatales fuertes privilegios, mientras unos 40 millones de personas no tienen acceso en el país a ningún tipo de pensión.
La previsión de los sindicatos de trabajadores estatales que convocaron a la medida era que cerca de medio millón de empleados públicos se sumen a la huelga por tiempo indeterminado, para presionar al gobierno a retirar del Congreso su propuesta de reforma jubilatoria. Pero la propuesta de retiro de la reforma generó divisiones entre sindicatos brasileños, ya que algunos, como la poderosa central de trabajadores CUT, ligada al PT, vienen negociando cambios en la propuesta oficial con los legisladores, en un intento por suavizar la pérdida de beneficios.
En tanto, el ministro de Hacienda, Antonio Palocci, salió a defender los planes de reforma previsional y tributaria del gobierno, afirmando ante un grupo de líderes del PT que sin ellas, «los estados no sobrevivirán más de cinco años. Estos estados quebraron en el área previsional y ya no tienen cómo pagar esos compromisos. Necesitan las reformas». Sus palabras provocaron sin embargo una fuerte polémica, lo que llevó a miembros del gobierno a relativizar esas declaraciones y a aclarar que el gobierno no considera que los estados estén quebrados.



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