Decide Bolivia el domingo si nacionalizará el gas
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La negociación era contra reloj, porque desde la cero de hoy entró a regir la veda electoral que impide las manifestaciones y reuniones políticas, y las restricciones a la venta de alcohol, típica de los días preelectorales.
Ayer, el ambiente logró cierta distensión, aunque nada está garantizado para el domingo. El gobierno movilizó a las fuerzas armadas, pero la poderosa Central Sindical Unica de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) que desorienta el dirigente aimara Felipe Quispe, amenazó reiteradamente con boicotear los comicios, porque considera que las «preguntas son tramposas». La CSUTCB tiene el liderazgo dividido con un dirigente próximo al izquierdista Evo Morales, líder de los campesinos del Chapare, quien apoya el referéndum.
El gobierno someterá al escrutiniode la población, en una consulta de carácter obligatorio y vinculante (aunque el Congreso deberá ratificar los resultados), cinco preguntas referidas al destino de los hidrocarburos. Los puntos en consideración son:
• La nacionalización de los hidrocarburos en «boca de pozo» -actualmente la propiedad estatal es «bajo tierra»-, que permitiría al Estado intervenir en las mediciones de lo extraído y regular los precios, según el gobierno.
• El relanzamiento de la empresa Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos. Ello facultaría al Estado a ocupar la plaza que tiene asignada en las empresas producto de la privatización en 1997, y a su vez competir con las privadas.
• La utilización del gas como prenda de negociación con Chile para recuperar la salida al mar de Bolivia.
• La elevación gradual y potencial de los impuestos y regalías por la explotación del gas y el petróleo hasta 50%.
• Exigencias
La convocatoria electoral exige para su validez que acuda al menos 50% de los 4,5 millones de bolivianos habilitados para sufragar, un porcentaje que el gobierno descuenta alcanzar en las principales ciudades: Cochabamba, La Paz y Santa Cruz de la Sierra. Algunas encuestas marcan que hasta 70% acudirá a las urnas en esas capitales, pero nada puede afirmarse sobre otras localidades menores. Juega en contra de la consulta el hecho de que los partidos políticos tradicionales, ADN, NFR y MNR, no movilizaron sus aparatos en esta ocasión.
A su vez, el presidente Mesa arrojó en una entrevista resultados tentativos entre 60% y 65% para la opción afirmativa, en un referéndum «en el que no sólo se juega mi futuro sino el de Bolivia», evaluó el mandatario. Morales, del Movimiento Al Socialismo, apoya la opción afirmativa para los tres primeros puntos, y su apoyo es considerado esencial para el éxito de la consulta. Por el «no» llamaron a votar sectores radicalizados y dirigentes de la Confederación de la Industria de Santa Cruz de la Sierra, la más poderosa del país.
Al cierre de esta edición los rumores arreciaban. Una versión periodística alertó sobre un supuesto «plan civil militar de sedición» en marcha, pero el gobierno negó que los servicios de inteligencia hubieran detectado el complot denunciado por el diario «La Prensa».




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