Defensa de Strauss-Kahn sostiene que lo imputan de un delito inexistente
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Dominique Strauss-Kahn.
Este nuevo revés de quien hace poco menos de un año era favorito para ser candidato del Partido Socialista francés para los comicios presidenciales de los próximos abril y mayo se produce dos días antes de que se abra en Nueva York la causa civil por esa primera denuncia, y para sus abogados lo que se le reprocha en realidad es "una suerte de delito de lujuria" que no tiene lugar a nivel penal.
Y por eso la defensa cuestiona los "medios colosales" que se han desplegado en este caso, lo "vejatorio" que resulta que a su cliente se le impida hablar, y la "coincidencia" de que la imputación llegue a un mes escaso de la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas, previstas para el 22 de abril.
"La cuestión es saber ahora si todo aquél que tenga cierta notoriedad y parcela de poder es susceptible de tal despliegue", añadió otro de sus abogados, Richard Malka, para quien lo sucedido "no es habitual y es extremadamente grave".
Al exministro socialista, de 62 años de edad, se le ha impuesto una fianza de 100.000 euros y los cargos retenidos contra él, según los medios galos, pueden ser condenado a un máximo de 20 años de prisión y tres millones de euros de multa.
Pero sus abogados no quisieron pronunciarse sobre el estado de ánimo con el que el acusado enfrenta este proceso, subrayando que quien debe pronunciarse es el propio Strauss-Kahn, el único que, justamente, "no puede".
Lo que sí criticaron son las filtraciones que ha habido sobre el caso en los medios, que han alimentado durante meses las noticias con detalles sensacionalistas, y dirigieron sus acusaciones no tanto a los que se hicieron eco de esos detalles, sino a "quienes profesionalmente tienen acceso" a esos documentos y los filtran.
La "única vía" válida para su cliente, ante ese delito "inexistente", es según la defensa, su absolución o libertad absoluta, una petición sobre la que la Justicia podría tardar meses en pronunciarse.
La investigación de este caso, conocido como el del Carlton de Lille por ser ese hotel el centro de la organización de la red de prostitutas, comenzó el pasado octubre, y ha conducido ya a la imputación de destacados empresarios e incluso de agentes de policía.




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