14 de febrero 2026 - 17:28

Delicado equilibrio: Europa pide reforzar la defensa mutua y EEUU baja el tono de sus críticas

En Alemania, los líderes europeos reclamaron mayor capacidad propia para responder a eventuales agresiones y acelerar decisiones en seguridad. Desde Washington, el mensaje fue más conciliador, aunque con la misma exigencia de mayor compromiso del bloque.

La presidenta de la Comisión Europea reclamó fortalecer la defensa colectiva del bloque, mientras Estados Unidos habló de “revitalizar” la alianza transatlántica sin alterar su línea estratégica.

La presidenta de la Comisión Europea reclamó fortalecer la defensa colectiva del bloque, mientras Estados Unidos habló de “revitalizar” la alianza transatlántica sin alterar su línea estratégica.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, sostuvo que “ha llegado el momento” de dar vida a la cláusula de defensa mutua prevista en el Artículo 42.7 del Tratado de Lisboa, que obliga a los Estados miembros a asistir a cualquier país del bloque que sufra una agresión en su territorio.

“La defensa mutua no es opcional. Es nuestro compromiso colectivo”, afirmó, al tiempo que reclamó que la Unión Europea actúe con mayor rapidez y menos trabas institucionales, incluso recurriendo a mayorías cualificadas en lugar de la unanimidad.

Una Europa más autónoma

El mensaje central fue claro: Europa debe poder defender su territorio, su economía y su democracia sin depender constantemente de otros. Von der Leyen planteó la necesidad de una nueva doctrina de seguridad que atraviese todas las políticas comunitarias —desde comercio hasta tecnología— e instó a derribar la separación rígida entre el sector civil y el de defensa, incorporando industrias estratégicas como la automotriz, la aeroespacial y la de maquinaria pesada a la arquitectura de seguridad.

La mandataria también respondió implícitamente al secretario general de la OTAN, Mark Rutte, quien había advertido que Europa no puede defenderse sin Estados Unidos. “No solo existe el statu quo o la división. Hay mucho más en el medio”, replicó, dejando en claro que una Europa más fuerte no implica romper con Washington, sino reducir la dependencia estructural.

En la misma línea, el primer ministro británico Keir Starmer habló del fin de la “era del Brexit” en materia de seguridad y se mostró partidario de profundizar la cooperación con el continente. Alemania y Francia también llamaron a recomponer el vínculo transatlántico, aunque con mayor claridad estratégica sobre qué espera cada parte de la otra.

Rubio: conciliador en el tono, firme en el fondo

Del lado estadounidense, el secretario de Estado Marco Rubio buscó evitar el choque frontal que un año antes había protagonizado el vicepresidente J.D. Vance en el mismo foro. “Queremos que Europa sea fuerte. No queremos aliados débiles, porque eso nos debilita”, afirmó. Y agregó que Washington no busca dividir, sino “revitalizar una vieja amistad”.

Sin embargo, el mensaje no se apartó de la visión de la Casa Blanca: Estados Unidos está dispuesto a actuar solo si es necesario, aunque preferiría hacerlo junto a sus socios europeos. La revitalización de la alianza, en todo caso, sería bajo los parámetros estratégicos de Trump.

Rubio también reiteró críticas hacia Naciones Unidas por su falta de eficacia en conflictos como Gaza y reconoció que aún no está claro si Rusia actúa con seriedad en las negociaciones para poner fin a la guerra en Ucrania, que entrará en su quinto año el 24 de febrero.

Ucrania y las garantías de seguridad

El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, pidió “garantías de seguridad reales” antes de cualquier acuerdo de paz y advirtió que Vladimir Putin no ha abandonado su lógica de guerra. Señaló que, mientras Estados Unidos consulta qué concesiones puede hacer Kiev, no formula la misma pregunta a Moscú.

Zelensky también sostuvo que si se impulsara una elección presidencial en Ucrania, sería necesario un alto el fuego de al menos dos meses para organizar el proceso.

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