Durante los últimos días, extensas regiones del continente europeo atravesaron días llenos de lluvias persistentes, nieve acumulada y ráfagas intensas. Esta situación activó protocolos de emergencia, con cortes de rutas y medidas preventivas en zonas urbanas y rurales.
¿Qué es el Efecto Fujiwhara, el fenómeno climático que provocó grandes nevadas en Europa?
Las últimas tormentas potentes generaron alertas oficiales en el continente y dejaron paisajes nunca antes vistos en varios países.
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Un fenómeno temporal está afectando gran parte de Europa.
Los especialistas en meteorología explicaron que detrás de esta situación hay un proceso poco habitual, que se da por la interacción entre sistemas de bajas presiones. Ese comportamiento ayuda a entender por qué el mal tiempo se extendió más de lo esperado.
Qué es el Efecto Fujiwhara
El llamado Efecto Fujiwhara se produce cuando dos tormentas se acercan a una distancia relativamente corta, cercana a los 1.400 kilómetros. A partir de ese punto, ambos sistemas comienzan a influirse y giran alrededor de un centro común.
Este vínculo altera el desplazamiento normal de cada frente. En lugar de avanzar rapidamente, las tormentas reducen su velocidad o quedan casi detenidas durante varios días. Esa situación refuerza las precipitaciones, ya que los frentes siguen teniendo su actividad sobre una misma región.
Otro factor es el aporte constante de humedad. Al mantenerse cerca entre sí, las tormentas reciben un aire lleno de vapor, especialmente desde el Atlántico. Ese suministro intensifica las lluvias y nevadas, además de los vientos fuertes.
El resultado final suele ser un bloqueo atmosférico. Las condiciones adversas persisten más tiempo de lo habitual y superan los promedios normales de la estación, afectando la vida de la gente.
Cómo impactó en Europa
En la Península Ibérica, la interacción entre las tormentas Joseph y Chandra generó uno de los episodios más severos del invierno. España y Portugal registraron acumulados de agua y nieve que forzaron evacuaciones, restricciones de tránsito y la vigilancia permanente de ríos.
Galicia, Castilla y León, Extremadura, Andalucía y áreas cercanas al Sistema Central figuraron entre las más afectadas. En varios puntos, las autoridades locales mantuvieron niveles máximos de alerta ante el riesgo de desbordes y daños materiales.
Portugal activó el grado más alto de preparación en el norte y en la franja atlántica. Las ráfagas superaron los valores habituales, impactando en zonas costeras y áreas elevadas. El viento se convirtió en una de las principales amenazas para la seguridad.
El patrón de inestabilidad también influyó en otros países. Francia sufrió temporales con lluvias intensas y oleaje elevado, mientras que regiones alpinas quedaron bajo aviso por hielo y nieve. En Europa central, la lluvia helada complicó el tránsito y el transporte público.
La presencia del río atmosférico también afectó. Esta corriente de aire concentró humedad desde latitudes tropicales y potenció las precipitaciones.





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