El secretario norteamericano de Defensa, Donald Rumsfeld, desmintió de un modo formal todo maltrato a los prisioneros transferidos de Afganistán a la base norteamericana de Guantánamo (Cuba), y estimó que las numerosas alegaciones en ese sentido eran "completamente falsas".
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"Las alegaciones (...) según las cuales los prisioneros son maltratados son completamente falsas (...) Ningún detenido sufrió malos tratos", afirmó Rumsfeld, en una declaración en respuesta a numerosas críticas internacionales.
La condición de detención de los prisiones talibanes y miembros de la red terrorista Al Qaeda transferidos a la base de Guantánamo es "correcta, humana, apropiada" y "plenamente conforme a la convención de Ginebra" sobre el derecho de la guerra, añadió Rumsfeld en una conferencia de prensa en el Pentágono.
Después del último traslado realizado el lunes, 158 prisioneros se encuentran actualmente detenidos en Guantánamo.
El trato que reciben los prisioneros en Guantánamo de las autoridades de Estados Unidos ha sido criticado por defensores de derechos humanos tras la publicación en la prensa británica y estadounidense de fotos donde se ve a reclusos arrodillados y esposados, con gafas negras y las orejas tapadas.
Rumsfled estimó que los "artículos de prensa, declaraciones, cuestionamientos, alegatos e informes incesantes en la televisión (provienen) sin lugar a dudas de gente que está mal informada".
El secretario de Defensa reconoció que el centro de detención en Guantánamo es una instalación "provisoria", recientemente establecida.
Pero aseguró que los prisioneros "disponen de duchas calientes, de baños, de agua, de vestimenta apropiada, de cobertores, de comida culturalmente adaptada, de mantas para los rezos y del derecho de practicar su religión".
Un oficial de la Marina estadounidense, de confesión musulmana, debe llegar en las próximas horas a Guantánamo para responder a las necesidades religiosas de los detenidos provenientes de Afganistán, indicó el Pentágono.
Rumsfeld también afirmó que los detenidos, encarcelados en recintos de 2,4 metros de ancho por 2,30 metros de alto, reciben medicamentos, pueden hacer ejercicio, y también disponen de la libertad de reunirse con los miembros del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).