Las autoridades de Kenia detuvieron a tres trabajadores del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) por estar involucrados en una caso de tráfico de personas y sobornos, informó hoy la Organización de Naciones Unidas (ONU) en Ginebra.
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En 1999 aparecieron los primeros indicios que apuntaban a que refugiados en Nairobi y sus alrededores habían sido obligados a pagar dinero para recibir de la oficina local de ACNUR los papeles necesarios para iniciar el proceso de reasentamiento.
El personal de ACNUR en Nairobi llegó a exigir hasta 5.000 dólares a los refugiados para enviarlos a Estados Unidos, Canadá o Australia. Además de los tres miembros del Alto Comisionado de la ONU, otras seis personas se enfrentan en Kenia a cargos judiciales por el escándalo de corrupción.
En un comunicado, Ruud Lubbers, cabeza de ACNUR, dijo sentirse "avergonzado y ultrajado" y aseguró que la agencia ya ha tomado medidas al respecto.
"No existe excusa ni defensa para un comportamiento tan desdeñable", manifestó en un comunicado Lubbers, quien añadió que "aquellos que viven a costa de refugiados pobres y desesperados tienen que ser castigados con todo el peso de la ley".
El personal de la oficina de ACNUR en Kenia relacionado con la protección y el reasentamiento de refugiados ha sido sustituido y equipos adicionales han sido desplazados a la zona. Ahora se revisan las decisiones aprobadas anteriormente.
A finales del año 2000 se comenzó a investigar las acusaciones contra ACNUR por "cobro por reasentamiento". En 2001, a investigadores independientes se unió personal de Estados Unidos, Australia, Canadá, Gran Bretaña y Kenia.
El Alto Comisionado tuvo que retirar a cinco miembros que cooperaban en el proceso de investigación por las amenazas de muerte que éstos recibieron.
En Kenia hay más de 250.000 solicitantes de asilo que viven en campamentos de ACNUR. Proceden principalmente de Somalia, Sudán, Etiopía y Ruanda.
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