Diferencias políticas impiden un frente UE-China

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Bruselas le exige a Pekín que no ponga en marcha la ley de seguridad en Hong Kong que sus detractores denuncian como un atentado a la libertad de la isla.

Bruselas - Los líderes de las instituciones de la Unión Europea (UE) advirtieron ayer a los dirigentes chinos de las “consecuencias muy negativas” de aplicar su ley de seguridad en Hong Kong, durante una reunión telemática en la abordaron sus diferencias sobre inversiones.

“Expresamos nuestra gran preocupación por la propuesta de ley de seguridad nacional para Hong Kong”, dijo el jefe del Consejo Europeo, Charles Michel, urgiendo al Gobierno de Xi Jinping a cumplir sus compromisos sobre la “autonomía” y las “libertades” en este territorio.

Para su par de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, la aplicación de la ley en esta antigua colonia británica devuelta a China en 1997 y cuyo “éxito” económico depende de su autonomía, podría implicar “consecuencias muy negativas”.

Von der Leyen y Michel expresaron su opinión al primer ministro chino, Li Keqiang, y el presidente Xi Jinping, en una videocumbre, que vino precedida de advertencias de Washington a los europeas, en pleno pulso diplomático y comercial con Pekín.

“El partido comunista chino quiere obligarlos a escoger” entre Estados Unidos y China, dijo el jefe de la diplomacia norteamericano Mike Pompeo. Su par de la UE, Josep Borrell, abogó la semana pasada por un diálogo especial con Washington sobre Pekín.

Los europeos, que ven al gigante asiático como un “rival sistémico”, rechazan no obstante ser “el campo de batalla” de Pekín y Washington, en palabras del comisario de Industria, Thierry Breton, al ser China un importante socio comercial.

“Es esencial mantener un diálogo con China para defender nuestros valores, pero también tenemos puntos de desacuerdo en cuestiones clave”, aseguró Michel. “Todo esto demuestra que nuestra relación no es fácil”, agregó Von der Leyen.

Más allá de su defensa del principio de “Un país, dos sistemas” en Hong Kong, la situación de los derechos humanos es otro de los ámbitos con los que la UE busca desmarcarse y exponer sus diferencias sobre organización política con China. La semana pasada, la UE exigió así la liberación de varios defensores de derechos humanos y denunció además las campañas de desinformación organizadas por China sobre la pandemia de la Covid-19.

Pese a sus diferentes visiones, ambos negocian un acuerdo sobre inversiones que permita a las empresas de la UE acceder a China en condiciones de reciprocidad, protegiéndolas a su vez del apetito de las compañías subvencionadas chinas.

La titular de la Comisión reclamó “más ambición” a las autoridades chinas para llegar a un acuerdo “para finales de año”, pidiendo compromisos sobre “transparencia” en ayudas públicas y sobre “transferencias de tecnología forzadas”.

“Sino, estamos determinados a jugar otra carta: la defensa de nuestros intereses”, advirtió un alto responsable europeo, días después que Bruselas desvelara sus planes para evitar la compra de empresas europeas por grupos extranjeros subvencionados.

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