4 de junio 2002 - 00:00

Diputados italianos endurecen leyes de inmigración

La Cámara de Diputados italiana, dominada por una mayoría de derecha, aprobó hoy una nueva ley que endurece de forma considerable las condiciones de ingreso y estadía en ese país a los inmigrantes ilegales, informaron fuentes legislativas.

El texto de la norma establece además un aumento de las penas a las personas que ayuden a los extranjeros a entrar en territorio italiano.

La ley fue sancionada por 279 votos contra 203 y una abstención y la votación se produjo tras un tumultuoso debate entre la derecha del premier Silvio Berlusconi y la izquierda opositora.

Inclusive, las fuentes revelaron que también en el seno de la misma derecha se produjo una intensa discusión, ya que había quienes no estaban de acuerdo con endurecer al límite las leyes para los inmigrantes.

Sin embargo, para que esta norma entre en vigencia necesita todavía la aprobación del Senado.

Voceros legislativos adelantaron varios puntos salientes de la ley, entre los que se encuentra la novedad de que el permiso de estadía sólo será concedido a los extranjeros que dispongan de un contrato de trabajo.

Tanto el permiso como el contrato serán otorgados por las embajadas o los consulados italianos y tendrá una duración de dos años.

Sin embargo, si el inmigrante se queda sin trabajo antes de expirar este plazo, deberá abandonar el país.

En otra parte del texto, la norma precisa que el gobierno puede fijar a su antojo la cantidad de inmigrantes admitidos cada año, de modo que en algún momento puede decretar que ningún extranjero ingrese al país.

En tanto, legisladores que participaron del debate admitieron que se complicará el reagrupamiento familiar, ya que un inmigrante que tenga trabajo sólo podrá llevar a Italia a sus hijos menores y los mayores sólo si son discapacitados.

Además, a los extranjeros que pidan documentación italiana se les tomarán sus huellas dactilares.

Por su parte, los empleados domésticos podrán regularizar su situación, a razón de una persona por familia.

La ley prevé también que un extranjero que entre a Italia tras haber sido expulsado comete un delito que puede ser penado con entre uno y cuatro años de prisión y que la falsificación de documentos está penada con entre uno y seis años de cárcel.

Mientras, aquellas personas que contribuyan a la entrada de inmigrantes pueden ser condenados a una pena de entre cuatro y 12 años de prisión y una multa de 14.000 dólares por cada inmigrante.

Además, si los inmigrantes son menores de edad destinados a actividades ilegales o a la prostitución, quien colabore en su entrada al país puede ser condenado a una pena de entre cinco o 15 años de prisión y a una multa de 22.000 dólares por cada inmigrante ilegal.

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