23 de junio 2013 - 20:18

Disminuyen las protestas en Brasil tras casi diez días de tensión

Las protestas menguaron considerablemente.
Las protestas menguaron considerablemente.
Tras casi diez días de multitudinarias manifestaciones en Brasil, las movilizaciones menguaron considerablemente, aunque en varias ciudades, entre ellas Brasilia, Sao Paulo y Río de Janeiro, se realizaron protestas y actividades que reunieron a miles de personas.

En Río de Janeiro, unas 4.000 personas se concentraron en la playa Copacabana para manifestar su rechazo al proyecto de enmienda constitucional que confiere a las policías civil y federal la "competencia privativa" para investigar infracciones penales y restringe el campo de investigación del Ministerio Público.

También fueron coreadas en la capital fluminense las consignas habituales de las manifestaciones que sacudieron al país durante diez días y que critican los gastos excesivos del gobierno en la realización del Mundial de 2014 y la corrupción y piden mejoras en la salud, vivienda y educación.

Después de marchar por la playa de Copacabana, el grupo se dirigió hasta la esquina de la residencia del gobernador de Río, Sergio Cabral, donde un grupo de cerca de 25 jóvenes acampa desde el viernes en un movimiento autodenominado "Ocupa Delfim Moreira", en referencia al nombre de la calle donde se localiza la casa del político del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), principal aliado del gobierno de la presidenta Dilma Rousseff.

El grupo recibió el apoyo masivo de vecinos del barrio, uno de los más lujosos de Río de Janeiro, que salieron a las ventanas a aplaudir a los manifestantes y prendían y apagaban las luces, en forma intermitente, tal como solicitaban los manifestantes al grito de "si apoya, prenda y apague la luz".

En Brasilia, unas 300 personas, representantes de los movimientos sociales que apoyaron las manifestaciones de los últimos días y activistas individuales, realizaron una Gran Asamblea de los Pueblos del Distrito Federal para intentar definir una lista de demandas comunes y concretas para continuar con las movilizaciones.

Los participantes se dividieron en subgrupos para discutir las propuestas presentadas por el Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra, las Marcha de las Putas (colectivo que defiende la no discriminación de las mujeres por su conducta sexual y vestimenta), Anonymous DF (hackers brasileños que realizan acciones a través de internet), la Unión Nacional de Estudiantes, entre otras organizaciones.

Paralelamente, unos 200 niños de varias edades, acompañados de sus padres, realizaron una protesta frente al Congreso Nacional, en la cual pintaron con las manos una gigantesca bandera de Brasil y cantaron el himno nacional.

Según la agencia oficial de noticias ABR, muchos "brasileñitos" dijeron que supieron de la manifestación infantil a través de las redes sociales y les pidieron a sus padres que les permitieran participar.

En el estado de Sao Paulo, las manifestaciones salieron de la capital provincial y se trasladaron a Ribeirao Preto (a unos 340 kilómetros de Sao Paulo), donde reside el polémico presidente de la comisión de Derechos Humanos y Minorías de la Cámara de Diputados, Marco Feliciano, fundador de una iglesia neopentecostal y blanco de duras críticas por sus posturas homofóbicas y racistas.

La razón de la protesta frente a su casa es que la comisión que preside aprobó la semana pasada un proyecto de ley que permite a los psicólogos realizar tratamientos destinados a "curar" la homosexualidad, conocido como "cura gay".

Tras la aprobación del proyecto, que para entrar en vigor depende todavía de su aprobación en otras comisiones y en el plenario de la Cámara Baja, el repudio a la "cura gay" se sumó a las varias reivindicaciones de los manifestantes en todo el país.

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