La dolarización es el modelo que permanecerá vigente, pese al desagrado de la mayoría de los aspirantes con su aplicación. Tanto Borja como Roldós aseguran que nunca hubieran dolarizado la economía, pero confiesan que no tienen otra alternativa que fortalecer ese esquema, que rige desde marzo de 2000. Borja propone empresas de economía mixta, en las que «el Estado aporte con sus instalaciones, equipos, inmuebles y demás activos, y los empresarios privados con dinero fresco». Roldós afirma que «no habrá 100% de inversión privada, sino concesión y empresas mixtas, y una ley que fije reglas claras para la inversión extranjera».
La lucha contra la corrupción fue otro denominador común en la campaña electoral.
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