3 de abril 2006 - 00:00

EEUU: acusado por 11-S puede ser condenado a muerte

Considerado a sí mismo "esclavo de Alá", el francés Zacarias Moussaoui, que puede ser condenado a muerte en Estados Unidos por complicidad con los atentados del 11 de septiembre de 2001, se crió en una familia destruida, entrenó con Al Qaida en Afganistán y quería estrellar un avión contra la Casa Blanca.

Los doce miembros del jurado del tribunal federal de Alexandria (Virginia, este) consideraron que la pena de muerte puede ser aplicada al francés de 37 años, a pesar que fue detenido un mes antes de los ataques a Nueva York y Washington.

Moussaoui, un acusado provocador y agresivo, había elegido declararse culpable.

De piel negra, fornido y barbudo, Zacarias Moussaoui nació el 30 de mayo en 1968 en Saint-Jean-de-Luz (suroeste de Francia) en una familia problemática de origen marroquí.

Sus defensores recordaron al tribunal que se encontraban ante el último de los hijos de Aïcha el-Wafi, y que pasó sus "cinco primeros años de vida entrando y saliendo de los orfanatos".

A los 24 años, Aïcha se separó de su esposo "alcohólico", y Zacarias, su hermano y sus dos hermanas se apoyaron "los unos en los otros para crecer".

Considerado alumno mediocre, también vivió momentos alegres, como los mostrados en una fotografía tomada en 1984, donde los niños rodean a su madre y Zacarias, con unos delgados y musculosos 16 años, hace muecas graciosamente. Su madre divorciada, es musulmana pero poco practicante.

A los 22 años, se muda a Londres para continuar con sus estudios de comercio internacional. Es entonces que comienza a sostener "discursos agresivos e intolerantes", según su hermano, Abd Samad.

"Zac" deja de dar noticias a su familia en 1995, año en el que saca una maestría en comercio internacional.

Los servicios de inteligencia destacaron que en Londres, Moussaoui frecuentaba al imán Abu Hamza, de la mezquita de Finsbury Park, calificado como un "sargento reclutador" del terrorismo.

El francés viaja también a Chechenia, y en 1998 a Afganistán, donde asiste a un campo de entrenamiento de Khalden (este).

¿Por qué? Sufrió el "racismo ordinario", la "falta de padre", el pesar amoroso y tenía "desgarrado el corazón", dijo su madre.

Según de la comisión estadounidense de investigación de los ataques del 11 de septiembre de 2001, también viajó en 2000 a Malasia y Khalid Cheikh Mohammed, el número tres de Al Qaida, lo invitó a Pakistán.

Desde allí regresa a Londres, y en febrero de 2001 Moussaoui llega a Estados Unidos, con su cabeza rapada y barbilla, una visa de estudiante y 35.000 dólares en efectivo.

En Oklahoma (centro) toma clases de aviación, y en una segunda escuela en Minnesota (norte) siguió un curso en un simulador de Boeing 747, pero explicó a sus instructores que no le interesaba aprender a despegar o aterrizar sino solamente a controlar el aparato en vuelo.

¿Debía participar en los ataques del 11 de septiembre de 2001? Moussaoui afirmó que sí, pero no se presentó ninguna prueba que lo demostrara. La acusación estima que sabía y hubiera podido evitar la catástrofe denunciando a los terroristas. El lunes, el jurado concordó con esta hipótesis.

El 16 de agosto de 2001, los planes del francés se interrumpieron luego que se lo detuviera por una visa en falta. Moussaoui no volvió a estar en libertad.

El "esclavo de Alá" había comenzado sus discursos: "Soy musulmán fundamentalista, abiertamente hostil a los judíos y a los Estados Unidos de América".

Sus abogados consideran que Moussaoui sufre de una importante enfermedad mental, "probablemente esquizofrenia".

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