9 de enero 2002 - 00:00

EE.UU. expulsará a 300.000 ilegales

Washington (EFE) - Unos 300.000 inmigrantes indocumentados, la mayoría de origen hispano, árabe y musulmán, son buscados por el Servicio de Inmigración (INS) de Estados Unidos para su deportación, en aplicación de las nuevas y drásticas medidas de seguridad tomadas tras los atentados del 11 de setiembre.

«Un alto porcentaje de esas personas son hispanos», aseguró el portavoz del INS, Dan Kane, quien dijo que la cifra de 300.000 incluye sólo a aquellas personas que no acataron la orden de deportación. Entre los buscados figuran principalmente mexicanos, salvadoreños, guatemaltecos, colombianos, peruanos y hondureños, y en un número menor del resto de los países hispanoamericanos, incluidos los argentinos.

Dentro del grupo de 300.000 extranjeros sin documentación estadounidense, las autoridades se centrarán en cerca de 6.000 hombres jóvenes de origen árabe y musulmán a los que se ordenó salir del país en los últimos años por transgresiones a las leyes de inmigración.

La comunidad musulmana fue puesta bajo la lupa después de los ataques terroristas, y de ese origen son gran parte del millar detenidos después del 11 de setiembre por violaciones a la ley de inmigración, y que están a la espera de que se especifiquen los cargos en su contra.

El INS calcula que el total de extranjeros indocumentados en EE.UU. ronda los nueve millones
. Algunos de ellos cuentan con un historial delictivo, según fuentes oficiales cercanas a las investigaciones y citadas por «The Washington Post». Esos jóvenes árabes y musulmanes, al igual que los inmigrantes de origen hispano que tienen una «orden final de deportación» por diversas causas, desaparecieron sin dejar rastro tras recibir la notificación por parte de jueces de inmigración. El Departamento de Justicia especificó que los 6.000 jóvenes árabes y musulmanes que hicieron caso omiso de las órdenes de deportación se convirtieron en una de las prioridades del gobierno de Washington. Buenas parte de ellos procede de países que son refugio de miembros de la red terrorista Al-Qaeda, de Osama bin Laden.

Organizaciones árabe-estadounidenses advirtieron sobre una tendencia racial en su guerra contra el terrorismo. Durante la firma de la nueva ley contra el terrorismo, el 26 de octubre de 2001, el presidente George W. Bush lamentó que quienes llevaron a cabo los atentados terroristas se hayan aprovechado de la generosidad del país, a la vez que el secretario de Justicia, John Ashcroft, y otros funcionarios, negaron tajantemente que los aspectos raciales tengan un papel determinante en la estrategia contra el terrorismo.

Sin embargo, no se explicaron los motivos por los cuales se decidió incluir en primera instancia los nombres de los árabes y musulmanes en el banco de datos de la policía, de los miles de inmigrantes indocumentados a buscar para su deportación. El Centro para Estudios de Inmigración alertó que los inmigrantes indocumentados no deben ser el chivo expiatorio de la actual emergencia antiterrorista.

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