Washington (EFE) - El Servicio de Inmigración y Naturalización de los Estados Unidos (INS) concluyó ayer el período de consultas sobre la posible limitación de la duración de las visas para extranjeros y decidió, en virtud de la gran cantidad de protestas recibidas, posponer la decisión final por uno o dos meses.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Hasta la fecha, y desde que se anunció la propuesta el 12 de abril, el INS ha recibido 10.000 mensajes electrónicos y 300 cartas, dijo Chris Bentley, un portavoz del Departamento de Justicia en Washington. Bentley explicó que ahora el INS revisará los comentarios recibidos y hará efectivos los reglamentos en un plazo de 30 a 60 días.
El portavoz reconoció que la oposición a la medida es «fuerte», particularmente por el impacto que tendría en el sector empresarial, y dijo que podría sufrir modificaciones.
Los visados tipo B, sujetos ahora a revisión, son los que se conceden a visitantes no inmigrantes, es decir, turistas, empresarios o extranjeros que quieren visitar a familiares en este país.
«Es posible que el INS realice cambios a los reglamentos, sobre la base de los comentarios obtenidos del público. Pero no hay garantías de que esto suceda», comentó el portavoz.
•Confusión
Bentley dijo que la propuesta generó alguna confusión porque «muchas personas creyeron erróneamente que se trataba de limitar a 30 días las visas para absolutamente todos los solicitantes en esta categoría». «Las personas que soliciten visa B-2, por ejemplo, podrían permanecer en los EE.UU. por un período de hasta seis meses, como antes, siempre y cuando presenten al inspector del INS documentos que justifiquen esa estancia», subrayó Bentley.
Aunque el solicitante es el que tiene que justificar la extensión y propósito de su visita -ya sea por una urgencia familiar o por razones de negocios-, la decisión final sobre su estancia recae en el inspector del INS.
Los cambios propuestos por el INS, en nombre de la seguridad nacional tras los atentados del 11 de setiembre del año pasado, han generado malestar entre diversos legisladores y líderes empresariales, que temen el impacto negativo sobre la economía. Entre los cambios propuestos está reducir de seis meses a 30 días la visa tipo B-2 para turistas, quienes podrán solicitar una extensión de su período de estancia siempre y cuando presenten documentos que justifiquen esa extensión. El INS también busca reducir de un año a seis meses el período de estancia bajo la categoría B-1 que se emite a personas que viajan a los Estados Unidos por motivos de negocios.
Ante la ola de protestas, el comisionado del INS, James Ziglar, ha defendido los cambios, por entender que representan un «equilibrio entre la misión de hacer cumplir las leyes migratorias y prevenir la inmigración ilegal, y acoger a los visitantes legítimos a los EE.UU.».
Dejá tu comentario