La embajadora estadounidense ante Naciones Unidas, Susan Rice.
El Consejo de Seguridad de la ONU levantó su sesión de urgencia para analizar el lanzamiento de un cohete por parte de Corea del Norte, sin acordar una respuesta a lo que Estados Unidos, Japón y la Unión Europea consideraron un "acto de provocación".
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"Miembros del Consejo de Seguridad acordaron continuar las consultas sobre qué acciones tomar", dijo el embajador de México ante la ONU, Claude Heller, que preside la instancia este mes, a periodistas luego de tres horas de discusión a puertas cerradas.
El Consejo de Seguridad de la ONU se reunió de urgencia en Nueva York, a instancias de Estados Unidos y Japón, para examinar las consecuencias del disparo del cohete el mismo domingo.
Según Pyongyang, el lanzamiento fue para colocar en órbita un satélite de telecomunicaciones civil, pero Estados Unidos y Japón sospechan que se trata de un ensayo camuflado de misil de largo alcance Taepondong-2.
El ejército estadounidense afirma que Corea del Norte no ha puesto en órbita satélite alguno y añade que parte del cohete cayó en el mar de Japón y otra en el océano Pacífico. Lo mismo afirma Japón.
Estados Unidos pidió una "fuerte acción colectiva". Desde Praga, horas antes de pronunciar un discurso sobre proliferación nuclear, el presidente estadounidense, Barack Obama, calificó el hecho como "una provocación" y solicitó la reunión del Consejo de Seguridad para analizar esta crisis.
Washington, Tokio y los europeos consideran que el lanzamiento norcoreano de este cohete constituye una violación a resoluciones del Consejo de Seguridad.
Adoptada en octubre de 2006 luego de los lanzamientos de misiles el 5 de julio y de un ensayo nuclear el 9 de octubre de ese año, la resolución 1718 exigió a Pyongyang no proceder con pruebas nucleares o disparos de misiles balísticos, y prohibió el suministro de materiales vinculados a esos programas y de otras armas.
También prohibió el suministro de bienes suntuarios, artículos demandados por los líderes del regimen comunista norcoreano.
La resolución 1695 del Consejo, de julio de 2006, ya había condenado los ensayos de misiles del 5 de julio y prohibido la transferencia de elementos que puedan ser empleados en la construcción de esos misiles o de otras armas de destrucción masiva.
El secretario general de la ONU Ban Ki-moon lamentó que Pyongyang haya despreciado los llamados internacionales para que desistiera de efectuar el lanzamiento.
"Dada la volatilidad en la región (...) tal lanzamiento va en contra de los esfuerzos para promover el diálogo, la paz regional y la estabilidad", advirtió Ban Ki-moon en un comunicado.
Diplomáticos de la ONU señalaron que China y Rusia, ambos países con derecho a veto en el Consejo de Seguridad, probablemente bloqueen cualquier iniciativa de Estados Unidos o sus aliados occidentales por promover nuevas sanciones a Pyongyang tras el lanzamiento del cohete.
Pero diplomáticos occidentales, que hablaron bajo condición de anonimato, precisaron que el Consejo podría adoptar una resolución o emitir un comunicado no vinculante que reafirme las sanciones ya existentes contra Corea del Norte.
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