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22 de febrero 2006 - 00:00

EE.UU.: temen que firma árabe controle puertos

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Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - La compra de seis importantes puertos en Estados Unidos por una compañía de los Emiratos Arabes desató una tormenta política cuando funcionarios norteamericanos pidieron la revocación del contrato, pedido que fue descartado por el presidente George W. Bush.

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Mientras políticos republicanos y demócratas atizaban el debate, la empresa Continental Stevedoring and Terminals Inc., con sede en Miami, entabló una demanda contra el acuerdo que autoriza la compra de los puertos al operador portuario estatal de Emiratos Arabes Unidos, Dubai Ports World, por 6.800 millones de dólares, según indicaron medios locales.

Continental es una subsidiaria en Miami de la firma británica Peninsular and Oriental Steam Navigation Company. Por ello, la firma estadounidense argumentó que la venta por parte de la empresa británica a la compañía árabe la obliga a convertirse en un «socio involuntario» del gobierno de Dubai, en una transacción que «puede poner en peligro la seguridad nacional de Estados Unidos». Las negociaciones concluirán el 2 de marzo. El puerto de Miami es uno de los más transitados de EE.UU. y el principal foco de la industria turística naviera. Los demás puertos incluidos en el trato están en Nueva York, Nueva Jersey, Baltimore, Nueva Orleans y Philadelphia.

La controversia dominó la agenda política estadounidense, cuando demócratas y republicanos unieron sus fuerzas para combatir el contrato, criticando lo que describieron como un desempeño irregular de los EAU en su combate al terrorismo.

En respuesta, Bush afirmó que el «acuerdo se llevará a cabo» y descartó que pueda poner en peligro la seguridad del país.

  • Socio sólido
  • «Enviaría una señal terrible al mundo si decimos que una parte del mundo puede gestionar nuestros puertos y otra parte del mundo, por razón de su nacionalidad, no puede», señaló el presidente.

    Horas antes, el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, defendió la venta asegurando que los Emiratos «han sido un socio muy, muy sólido en nuestros trabajos en el Golfo Pérsico», según declaró en conferenciade prensa junto al jefe del Estado mayor conjunto, Peter Pace. «Tratamos con los Emiratos Arabes Unidos de una manera regular. Es un país involucrado con Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo», agregó Rumsfeld, al subrayar las «estrechas relaciones militares, económicas y políticas» entre ambas naciones.

    Rumsfeld señaló que «nada cambiará en lo que concierne a seguridad», ya que según el contrato, «los guardacostas estadounidenses estarán a cargo de la seguridad, y no la compañía» que administra los puertos.

    Sin embargo, incluso firmes aliados de Bush se separaron de su líder partidario en este tema y fueron los primeros en prometer la celebración de audiencias tan pronto los legisladores vuelvan de un breve descanso parlamentario.

    El senador republicano Bill Frist llamó a que se suspendiera la compra de la administración portuaria, argumentando que ésta plantea «serias dudas respecto de la seguridad de nuestro territorio».

    El también republicano Peter King, jefe del Comité de Seguridad Interior de la Cámara de Representantes, se manifestó el lunes en la televisión «muy preocupado» por el trato, y consideró «irresponsable tener una compañía, que podría tener una infiltración de Al-Qaeda, dentro de estos puertos, al tanto de nuestros procedimientos de seguridad y de lo que se hace». Por su parte, el diario «New York Daily News» cuestionó en su editorial: «¿Cómo podemos pensar en permitirle al gobierno de EAU que controle cinco de los más transitados puertos de la costa este?».

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