San Francisco (ANSA, EFE) - El famoso puente Golden Gate, utilizado a diario por cientos de miles de norteamericanos, vivió en estado de alerta durante el fin de semana y hasta la mañana de ayer, con policía en los ingresos y vehículos armados de la Guardia Nacional, ante la alarma por el posible ataque de un avión contra el célebre icono de San Francisco (California).
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La alarma que se hizo creciente durante el fin de semana hizo revivir en los Estados Unidos el clima de tensión que acompaña cada paso de la vida norteamericana desde el 11 de setiembre de 2001. «La policía de ruta de California, la Guardia Costera, la Administración Federal de Aviación y otras agencias están haciendo lo que se necesita para proteger el puente», dijo Mary Curie, portavoz de Tránsito del distrito en que está el Golden Gate.
El viernes por la noche, el FBI recibió una indicación que puso de nuevo los reflectores sobre el Golden Gate, el puente más famoso de los Estados Unidos junto con el de Brooklyn. La vigilancia en torno al puente que inspiró a generaciones de escritores, autores de Hollywood y enamorados se mantiene alta desde el pasado noviembre, cuando los puentes de California fueron indicados por la inteligencia como un posible objetivo de Al-Qaeda.
Pero durante el fin de semana las autoridades decidieron dar aviso de máxima alerta, ubicando a la Guardia Nacional en la base de los gigantescos pilares del puente y vigilando con atención el espacio aéreo por encima de los 1.280 metros de envergadura del puente.
La gente encontró el lunes por la mañana un ejército que los esperaba sobre el puente, atravesado cada día por más de 100.000 vehículos. Pero al final de la mañana se volvió al tradicional estado de alerta de los últimos meses.
«Las indicaciones -dijo un vocero del FBI, Andy Black-no indicaban otras circunstancias y eran anónimas. Hicimos todo lo posible por verificarla, pero no hallamos confirmación. Como todas las amenazas que se refieren al puente, no era creíble». En julio, el Golden Gate volvió a estar en el centro de atención, tras el arresto en España de tres miembros de Al-Qaeda que tenían casetes de video con imágenes del puente de San Francisco, así como de Disneyland, la Sears Tower de Chicago y la Estatua de la Libertad de Nueva York.
• Bin Laden
El temor a un ataque al Golden Gate, redimensionado con el pasar de las horas, recordó a los Estados Unidos que la guerra contra el terrorismo está muy lejos del final. Mientras tanto, una serie de noticias llegadas de Afganistán devolvieron a las primeras planas el fantasma de Osama bin Laden, de quien no se tienen más rastros desde el pasado diciembre. El semanario «Newsweek» recogió el testimonio de un guía afgano que supuestamente ayudó a Bin Laden a huir a caballo con 28 secuaces del asedio de Tora Bora, para refugiarse cinco días después en las cavernas de otra localidad de montaña, Shahikot. Además un soldado de los talibanes contó al diario que vio y habló con Osama, justamente en Shahikot, el pasado febrero. Vivo o muerto el líder de Al-Qaeda, el Pentágono está cada vez más decidido a lanzarse a una guerra «sucia» a escala mundial para atacarlo, así como a la cúpula del terror internacional.
Recogiendo y desarrollando los trascendidos que aparecen desde hace días, también «The New York Times» reveló nuevos detalles sobre los planes del secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, que esperan la autorización del presidente George W. Bush. Por primera vez el Pentágono y la CIA, superando viejos rencores que se remontan a los tiempos de la guerra en Vietnam, supuestamente hallaron un acuerdo para manejar en forma conjunta operaciones llevadas a cabo por la Delta Force y otras fuerzas especiales. Así, se daría a los militares licencia para atacar y matar a los líderes de Al-Qaeda en cualquier parte del mundo donde la inteligencia identifique su presencia.
Dejá tu comentario