Un tribunal egipcio sentenció este martes a muerte a 11 hombres por su participación en unos disturbios violentos que causaron más de 70 muertos y al menos 1.000 heridos en un estadio de fútbol en 2012.
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Muchas de las víctimas murieron aplastadas cuando cientos de aficionados en estado de pánico intentaron escapar de un estadio de Port Said tras una invasión a la cancha posterior a un partido por parte de seguidores del club local al-Masry.
Los incidentes ocurrieron el primero de febrero de 2012, transformándose en la peor masacre de la historia del fútbol egipcio.
Todas las víctimas eran hinchas del equipo de Al Ahly de El Cairo, que perdió contra la escuadra local al-Masry.
La policía cerró las puertas del Estado. En las tribunas los hinchas visitantes fueron golpeados con piedras y botellas y acuchillados, mientras la policía impedía su salida.
De los 73 imputados, 19 fueron absueltos y el resto condenados a 15, 10 y 5 años de reclusión. En este último grupo están el jefe de seguridad de Port Said, el general Essam Samak, y el responsable de la Policía naval de la ciudad portuaria, el coronel Mohamed Saad.
Los otros siete agentes de las fuerzas policiales imputados fueron absueltos. Un condenado a muerte está prófugo.
En abril, un juez había remitido la sentencia de muerte a los 11 hombres al gran Mufti de Egipto, la principal autoridad religiosa del país, en un paso requerido por la ley para las condenas a muerte. La opinión del Mufti no es vinculante y no fue hecha pública.
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