Nueva jornada de protestas en El Cairo y varias ciudades del país.
El vicepresidente de Egipto, Omar Suleiman, alertó sobre el peligro de que se produzca un golpe de Estado en caso de fracasar el diálogo con la oposición sobre un traspaso de poder ordenado en el país.
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"Queremos evitar un golpe precipitado e irracional", dijo Suleiman en la entrevista, que publican hoy varios periódicos egipcios. "El diálogo es el camino correcto para lograr estabilidad y resolver pacíficamente la crisis actual", subrayó el vicepresisente.
Por otra parte, Suleiman se quejó de lo que considera una falta de respeto de los cientos de miles de manifestantes que exigen una rápida dimisión del presidente Hosni Mubarak.
Quien recomienda a Mubarak que se despida "está insultando no sólo al presidente, sino también al pueblo egipcio", dijo Suleiman en alusión al lema "Jornada de la Despedida", que encabezó las protestas del viernes pasado.
El recién nombrado vicepresidente recordó que el mandatario fue un "héroe" de la guerra contra Israel en 1973 y calificó los llamamientos a la desobediencia civil como "una grave amenaza para la sociedad".
En la entrevista, Suleiman alertó además de que "elementos yihadistas" escaparon de las prisiones egipcias durante las protestas de las dos últimas semanas.
"Egipto está ahora amenazado por criminales y organizaciones yihadistas", dijo el vicepresidente, que recalcó que los extremistas "están ahora fuera de las prisiones mientras la policía sufre un déficit de moral".
Hasta su nombramiento como vicepresidente, el 29 de enero, Suleiman dirigía los servicios secretos egipcios. Algunos observadores creen que durante el clímax de las protestas, el 28 de enero, el régimen de Mubarak abrió las prisiones deliberadamente para fomentar el caos.
Por su parte, a pesar de las propuestas de reforma constitucional en El Cairo miles de personas se congregaron de nuevo en la plaza Tahrir (de la Liberación). Las Fuerzas Armadas rodearon la plaza y colocaron tanques para contener a los manifestantes dentro del lugar, al que se permitía el acceso tras controlar sus documentos de identidad.
La protesta se extendió además ante el Parlamento egipcio, donde cientos de manifestantes protestaron contra el régimen de Mubarak y varios opositores pasaron la noche.
También se registraron protestas en otras ciudades, como Al Arish y Sheij Zuweid, al noreste de El Cairo. Según informó el canal Al Arabiya, en el sur del país cinco personas murieron y un centenar resultaron heridas en las protestas registradas en los últimos días en la localidad de El Kharga, unos 400 kilómetros al sur de la capital.
Según el canal de televisión, la policía empleó gas lacrimógeno y munición para dispersar a los manifestantes, que en respuesta incendiaron las oficinas del partido de Mubarak, una comisaría de la policía y un edificio judicial.