16 de julio 2026 - 11:13

Sabino Vaca Narvaja: "El avance de China no es bélico, es económico, pero sin interés hegemónico"

El exembajador en China explicó porque la coyuntura geopolítica actual es una oportunidad para Argentina y la región más allá del intercambio comercial.

China no usa las armas, pero usa la economía, afirmó Sabino Vaca Narvaja.

"China no usa las armas, pero usa la economía", afirmó Sabino Vaca Narvaja.

Ámbito

El exembajador argentino en China y presidente del Centro de Sinología de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Sabino Vaca Narvaja, alertó sobre las debilidades de la estrategia internacional de Argentina en un mundo tensionado por el equilibrio de poder entre Pekín y EEUU.

En diálogo con Ámbito, planteó que el concepto clásico de globalización es obsoleto y propuso una nueva mirada a las tensiones entre las dos mayores potencias del mundo.

Periodista: ¿Sigue siendo válido hablar de la política de no intervención de China cuando el mundo tiene otra configuración y las formas de poder no son solo bélicas?

Sabino Vaca Narvaja: China ha crecido sin disparar una sola bala. Ha tenido conflictos históricos, pero es verdad que desde el 70 y pico no ha tenido ninguna intervención militar ni ha usado las armas con objetivo expansionista. El único problema que tiene hoy es la del reclamo de soberanía de integridad territorial de Taiwán, que es muy parecido al nuestro de Malvinas. Y ahí, creo que ellos van por el mismo camino de Hong Kong y Macao, que es un país dos sistemas.

Coincido en que China no usa las armas, pero usa la economía. O sea, China hoy es una sociedad que tiene 400 millones de sectores medios, que planea, además, en 10 años duplicarlos. Estamos hablando que hoy son dos Estados Unidos de sectores medios, y en 10 años va ser dos Europa de sectores medios. Va a ser el centro, ya lo es un poco, del consumo. Y, además, es la manufactura del mundo. Eso te da un poderío económico enorme, porque todos los países queremos venderle más a China y nos inundamos de productos chinos, sobre todo.

Entonces, el avance chino no es bélico, pero sí es económico, a través del comercio y a través del financiamiento de infraestructura. La diferencia que siempre problematizo es que China no tiene un carácter hegemónico.

El exembajador de China analiza el crecimiento económico del gigante asiático.

El exembajador de China analiza el crecimiento económico del gigante asiático.

P.: ¿Y respecto a su relación con América Latina?

S.V.N.: China ha sido muy transparente en lo que quiere de América Latina. Su llamado Libro Blanco se actualizó en 2016 y 2025, y allí se puso muy claro que le interesan alimentos porque tiene un problema de seguridad alimentaria. China tiene un territorio muy vasto, pero solo es cultivable del 13 al 15% de su territorio. O sea, tiene un problema de seguridad alimentaria de por vida, por eso la complementa con países como los nuestros. El Libro Blanco dice: alimentos, minerales estratégicos y todo el esquema del comercio. El problema que tenemos nosotros, es que no hemos hecho algo equivalente con China. O sea, no tenemos ni una estrategia de qué es lo que queremos de China. América Latina y el Caribe no ha hecho un Libro Blanco de lo que quiere.

P.: Hay cierta disparidad en cómo los países de la región trabajan su relación con China. ¿Crees que hay un manto ideológico que opaca ver estas potencialidades que mencionás para la relación bilateral?

S.V.N.: Totalmente. Hay varios ejemplos muy interesantes. Uruguay, que ha tenido distintos cambios de gobierno, incluso con Luis Lacalle Pou, profundizó la relación con China. En Chile, Sebastián Piñera fue uno de los que más profundizó en la relación y, sin embargo, no tuvo ninguna condicionalidad de Estados Unidos, porque mantenía unas relaciones muy fuertes con Estados Unidos. China se ha consolidado como 1º socio comercial, te diría, salvo México, de la mayoría de los países de Latinoamérica, en los últimos 10 años. Y esta es la alerta de Estados Unidos, ¿no? Porque Donald Trump, con cierta lucidez, dice en su estrategia nacional que hay que expulsar del hemisferio occidental a China. ¿Por qué? Precisamente, porque ve este diagnóstico que China en estos últimos 15 años se ha consolidado como primer socio comercial de la mayoría de nuestros países.

En el caso de Argentina, tenemos un problema porque tenemos un gran déficit en la relación, en la balanza comercial. Y ves a Uruguay, Brasil, Perú, Chile, incluso Brasil también con cambio de gobierno, tienen grandes superávits. La clave con China es tener relaciones de largo plazo. Cuando Javier Milei arranca su gobierno lo hizo estigmatizando mucho a China, después rápidamente cambia ese discurso, sobre todo por el tema del swap. Sin embargo, creo que no ha entendido que la relación estatal en China sí es muy importante, porque allá tenés un gobierno y un sistema político donde el Estado conduce los procesos económicos. Entonces, si vos estás mal con el Estado o criticás al presidente, no vas a tener las inversiones que está teniendo por ejemplo Brasil.

Vaca Narvaja también opina sobre la relación entre EEUU y China.

Vaca Narvaja también opina sobre la relación entre EEUU y China.

Incluso Donald Trump, con su dialéctica de confrontación, viajó porque entendió que hay un esquema donde la visita al líder es muy importante en China, y la verdad que para mí es uno de los puntos más flacos de este gobierno, incluso autodestructivo, porque Milei tenía posibilidades de relanzar las relaciones porque China no tiene prejuicios, tiene este concepto de paciencia estratégica: “¿cómo me voy a pelear con Argentina si es proveedor de alimento?”. Hay una limitación muy grande cuando tenés una discontinuidad en políticas de Estado con respecto a un actor tan determinante para Argentina como China. Y ni hablar de que no existe el debate sobre cómo aprovechamos para sacar valor agregado, porque otra parte interesante de China es que no te impone condiciones. Trabaje en la parte de tecnología con sistemas de códigos abiertos, transfieren tecnología.

P.: Declaraste que el concepto de globalización clásica ya no es válido...

S.V.N.: Estamos en una situación de rivalidad estratégica que, lamentablemente, vino para quedarse. En esta cumbre muy importante que hubo entre Trump y Xi Jinping en China, el presidente chino le dice una frase que es: “¿podremos salir como países de la llamada trampa de Tucídides?” Tucídides fue un historiador ateniense que escribió un libro que se llama Historia de la guerra del Peloponeso. En ese libro, dice que Esparta hizo una guerra preventiva a Atenas, que se estaba consolidando como una potencia marítima, y afirma que es una guerra inevitable. Estamos en un momento de la trampa de Tucídides, donde Estados Unidos está viendo que la plataforma de globalización que diseñó ya no le es funcional e incurre en una paradoja porque un Estado liberal sugiere volver al desacople y un Estado comunista promueve la liberalización. Pero sí, estamos en una etapa donde hay una recuperación de Estado nación, de la planificación estatal. Lo estamos viendo en Europa, lo estamos viendo icónicamente en Estados Unidos en este repliegue. Incluso, Trump diciendo que su política va a estar concentrada en el hemisferio occidental, que él negocia en nombre de todo este territorio. Lo que hizo en Venezuela fue ejemplificador. “Este es mi territorio, yo lo controlo, y ahora la negociación con China se hace a través de mí”. Porque también hay que entender que, aún hoy con esta dialéctica, con esta competitividad estratégica, siguen siendo socios principales, socios comerciales.

Xi le advierte a Trump que ese conflicto puede llevar a una extinción de la humanidad. China trabaja vinculando su filosofía política con su filosofía tradicional confuciana de armonía, porque ha sufrido muchas guerras internas. El principal activo de China es tener a su sociedad ordenada, alimentada, sin conflicto interno. Y su fortaleza es que genera resultados. Es que sacaron 800 millones de la pobreza. El chino está bastante despolitizado, pero ve que cada día está mejor, ese es el activo. Un problema que tenemos en Occidente es que nuestros sistemas políticos están cada vez más erosionando la situación de nuestra población, y, entonces, se generan cosas atípicas. Aparecen líderes no muy democráticos, porque es una reacción de la sociedad que dice “la democracia no me está ordenando la vida”. Tenemos que encarar esta discusión para hacer más efectivas nuestras instituciones que están anacrónicas con respecto a la necesidad. Por ejemplo, tenemos una Cancillería que está con un esquema caligráfico, sin utilizar las herramientas, donde nosotros debemos tener promotores comerciales, darle un fuerte carácter de Misterio de Comercio. Estamos en un alto nivel de primarización.

Mientras en Occidente, nos da miedo hablar de la IA porque la manejan las corporaciones, China entiende que es una nueva fuerza productiva. Nosotros estamos discutiendo si se usa o no el celular en el aula y no estamos discutiendo la cuestión de fondo, que es entrenar a nuestras sociedades y a nuestros chicos para usar esas herramientas porque, si no, te usan a vos.

P.: ¿Se podría decir, entonces, que el debate de fondo sigue siendo el rol del Estado?

S.V.N.: La discusión que está vigente ahora es que, evidentemente, el Estado tiene un poco que conducir las riendas de la economía. Por supuesto, de forma controlada, un Estado donde participen varios sectores de la sociedad, con nuestras instituciones democráticas, que tenemos la división de poderes y demás. Es lo que está haciendo Trump con el esquema tecnológico. Le está pidiendo a las empresas como Antrophic, Palantir, que firmen contratos con defensa, que se incorporen a los proyectos nacionales. Y me parece importante reflotar que está muy vigente lo que le dijo Xi Jinping a Trump: “¿vamos a ir hacia algún esquema de confrontación o vamos a ordenarlo? Porque ahora tenemos la responsabilidad, al ser las dos potencias más fuertes, de que eso no suceda. Nunca estuvimos más cerca de una escalada nuclear, porque cuando el mundo está en transición también hay descontrol.

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