Lula da Silva y José Serra, juntos, tras un debate en la campaña de 2002. Ese año ganó el socialista. Según las encuestas, esta vez el resultado sería distinto.
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Hasta hace dos meses nadie era capaz de poner en duda que Lula se dirigía hacia un segundo período, pero su imagen ha caído en picada desde que surgieron los primeros indicios de corrupción en torno al Partido de los Trabajadores (PT) y a su gobierno.
Cada encuesta que se difunde en Brasil es ahora un nuevo dolor de cabeza para el ex líder sindical, que llegó a tener casi 70% de popularidad hasta el año pasado.
El último sondeo
En tanto, los que creen que su gobierno es «bueno» son ahora 29%, mientras que quienes lo consideran « regular» o «malo» suman casi 70% del electorado.
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