El G7 presionó a Putin para que desbloquee la crisis en Ucrania
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Las potencias del G7 presionaron a Putin por la crisis en Ucrania.
Obama indicó en Bruselas que quizás hablaría con el líder ruso, con el cual se han degradado bastante las relaciones, en Normandía el viernes. "No tengo dudas de que voy a ver a Putin", dijo Obama en rueda de prensa en Bruselas.
"Si tengo la oportunidad de hablarle le transmitiré el mismo mensaje que mantuve desde el principio de la crisis", agregó.
Putin también se reunirá con la alemana Angela Merkel.
El líder ruso aseguró a la prensa en días previos que no descartaba ningún encuentro, incluido con Poroshenko.
"El G7 se mantiene unido en la respuesta" a Rusia, dijo en Bruselas el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy.
El G7 instó igualmente a Putin a retirar sus tropas de la frontera con Ucrania, cesar el "apoyo" a los separatistas y alcanzar un acuerdo sobre el suministro de gas a la exrepública soviética.
Si no se cumplen estas "condiciones" el G7 está dispuesto a "implementar sanciones que impongan un mayor costo a Rusia".
"Veremos lo que Putin hará en las dos, tres, cuatro próximas semanas", indicó Obama.
En tanto, Ucrania cerró puestos fronterizos en el este que fueron atacados por rebeldes prorrusos.
"Tras un tiroteo, y dada la amenaza que pesa sobre la vida de la gente que cruza la frontera, los civiles y guardias fronterizos fueron evacuados de estos puntos de paso. Fueron cerrados totalmente, de lo que Rusia fue notificado oficialmente", precisaron.
La frontera entre Rusia y Ucrania es particularmente sensible desde que estalló la crisis. Las potencias occidentales denuncian que Rusia deja cruzar combatientes y armas, provenientes del Cáucaso. Los separatistas reconocieron que tienen el respaldo de chechenos.
Rusia por su lado evoca el flujo de varios miles de refugiados por día provenientes del este de Ucrania, lo que Kiev niega.
En la declaración final el G7 considera "inaceptable" el uso del "suministro energético con fines de coerción política o como una amenaza a la seguridad".
La Unión Europea (UE), EEUU y Ucrania acusan a Rusia de utilizar el suministro de gas como un "arma energética". Moscú aplazó hasta el 10 de junio la amenaza de cortar el gas a Kiev si no regulariza las facturas impagadas, que totalizan más de 3.000 millones de dólares.
Kiev ya pagó al gigante ruso Gazprom 786 millones de dólares el fin de semana pasado, lo que le permitió atrasar la fecha límite que había dado Moscú para pasar a un sistema de prepago para sus entregas de gas.
Para la UE el tema es primordial, ya que por Ucrania transitan 65.000 de los 133.000 millones de m3 de gas que compra a Rusia y una interrupción del suministro a Ucrania puede traducirse en un cierre del grifo de gas a los clientes europeos de Gazprom.
Entre los otros temas de la agenda, destaca también la situación económica cuando todas las señales apuntan a que la peor crisis económica en décadas comienza a ceder.
Reforzar el sector financiero, luchar contra la evasión fiscal e impulsar la liberalización del comercio internacional figuran en el proyecto de declaración final, con un especial foco en "fomentar la creación de empleo y el crecimiento, principal prioridad" para los líderes del G7.




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