El ministro del Interior italiano, Giuliano Amato, firmó hoy un "pacto por una Nápoles segura", que contiene una serie de medidas para luchar contra la delincuencia en la ciudad, a la cual defendió y aseguró que no era el "far west".
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"Nápoles no es el far west, y quien la describe así hace algo que sirve para dañar a la ciudad", afirmó Amato, quien presidió hoy por la mañana una reunión del Comité Provincial para el Orden y la Seguridad.
El funcionario precisó que desde principios de año fueron arrestadas 5.000 personas. "En el far west no arrestaban a nadie", sostuvo.
"Haremos lo necesario para que no haya más santuarios de la criminalidad que permanezcan inmaculados", afirmó en una conferencia de prensa en la ciudad, en donde este año hubo 75 asesinatos, 12 de ellos en los últimos 10 días.
"Si alguno cree que quedarán puntos de territorio en los cuales reina la camorra (mafia napolitana), esto la camorra se lo puede sacar de la cabeza", agregó.
"Quiero asegurar que quien es apresado después de haber cometido un delito pagará", sentenció el ministro, quien subrayó que "la certeza de la pena es uno de los objetivos del 'pacto por una Nápoles segura'", firmado hoy por Amato y autoridades locales.
Las medidas anunciadas incluyen una fuerza de intervención rápida para operaciones "extraordinarias", de la cual formarán parte 200 policías y 200 carabineros.
Unos mil hombres más serán destinados para el control del territorio y las investigaciones, a través de nuevas fuerzas.
Más iluminación, cámaras de video en las calles, más patrullas, nuevos distritos de policía, transformación de las viejas comisarías, lucha contra delitos ambientales, serán algunas de las medidas del paquete presentado por Amato. El pacto será verificado cada seis meses.
Según el diario milanés Corriere della Sera existen 66 clanes de la camorra en Nápoles, un total de 6.500 afiliados y 50.000 colaboradores.
La misma fuente asegura que los clanes facturan anualmente un total de 18 mil millones de euros.
La gravedad de la situación obligó el jueves al primer ministro italiano, Romano Prodi, a viajar a Nápoles, pero aseguró que "el ejército no es necesario por ahora" para enfrentar la violencia de la ciudad.
De acuerdo a lo explicado por el viceministro del Interior, Marco Minniti, "el 80 por ciento del plan tendrá un tiempo de realización inmediato", mientras que el 20 por ciento restante llevará más tiempo.
En ese 20 por ciento se encuentra la colocación de las cámaras de vigilancia.
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