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La represión fue tan dura que la Vanguardia Combatiente desapareció. Muchos de sus militantes murieron en las operaciones de castigo, otros muchos acabarían sus vidas en la cárcel y los que lograron escapar encontraron refugio en Afganistán. Allí se unieron a los luchadores procedentes de otros países musulmanes, primero en apoyo de los Informate más
Algo parecido ocurrió a finales de los años '90 con los grupos Yihad y Yamaat al-Islamiya en Egipto, cuyos atentados costaban la vida a decenas de turistas. También con el grupo turco Hizbollah, al que se responsabiliza de más de un millar de muertes, y con los salafistas escindidos del GIA argelino, autores de las más horribles masacres. En Afganistán, dentro de las brigadas internacionales de
Mucho antes de los atentados de Nueva York, el gobierno kurdo de Erbil ya sufría los zarpazos de los grupos que después formarían Yund al-Islam (Soldados del Islam). Sólo entre 1999 y 2003, este nuevo terrorismo islamista costó la vida a más de 100 militantes y dirigentes de los partidos kurdos, una treintena de ellos degollados uno a uno, de forma ritual y pública.
Como la Siria de Assad, el gobierno kurdo pidió ayuda internacional pero, tal vez porque este terrorismo en esos momentos todavía no afectaba a Europa, sus llamamientos tampoco tuvieron respuesta. Yund al Islam derivó en Ansar al-Islam y Ansar a-Sunna. Al producirse la ocupación angloamericana, se unieron a la resistencia.
Ahora compiten en métodos sanguinarios con los voluntarios extranjeros de
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