En la señal más comprometida del Vaticano en relación con la crisis entre EE.UU. e Irak, el papa Juan Pablo II exhortó ayer al mundo a rezar para evitar una guerra y decidió enviar al prestigioso cardenal Roger Etchegara y en misión urgente de paz a Bagdad para convencer a Saddam Hussein a realizar «gestos significativos» con la comunidad internacional. «A veces, parece que sólo Dios puede detener un conflicto», dijo el Papa ante unos 10.000 fieles en la plaza San Pedro en ocasión del Angelus.
«Las dificultades que el horizonte mundial presenta en este inicio de nuevo milenio nos llevan a pensar que sólo una inter-vención del Alto... puede hacer esperar en un futuro menos oscuro», subrayó el jefe de la Iglesia católica. Poco después, el Vaticano dijo que el Papa había decidido enviar hoy a Bagdad al cardenal francés Etchegaray, que tuvo a su cargo numerosas y delicadas misiones de paz a pedido del Pontífice.
Fuentes vaticanas revelaron que el cardenal llevará un mensaje personal de Juan Pablo II al hombre fuerte del régimen iraquí. La carta del Papa tratará de convencer a Saddam a llevar a cabo «gestos significativos» para evitar el conflicto.
«El objetivo de esta misión pontificia es mostrar a todos la preocupación del Pontífice en favor de la paz y ayudar a las autoridades iraquíes a reflexionar sobre su deber de colaborar efectivamente con la comunidad internacional», afirmó un comunicado del Vaticano.
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