El Papa llegó a Sidney para presidir las Jornadas para jóvenes católicos
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El Papa ya pidió perdón por casos similares en Estado Unidos durante su visita a ese país en abril.
Anthony Foster, el padre de dos niñas abusadas por un cura de Melbourne, una de las cuales se suicidó, dijo que viajará a Australia desde Europa con su esposa para exigir una respuesta del Papa y del cardenal Pell.
"Yo no debería tratar de reunirme con ellos, ellos deberían venir a pedirnos perdón", afirmó Foster a la radio Australian Broadcasting Corp. El cura involucrado en el hecho, Kevin O'Donnell, murió en 1997 cuando estaba en la cárcel por varios delitos sexuales.
Ajenos a este urticante tema, las decenas de miles de jóvenes venidos de 169 países tuvieron una jornada de celebración, comenzando en la mañana con catequesis impartida en 255 lugares y en 29 idiomas, seguida de almuerzo con parrilla australiana al mediodía y conciertos y espectáculos de danzas tradicionales del Pacífico en la tarde.
De los 125.000 peregrinos extranjeros que inundan Sidney desde el martes cuando se iniciaron estas JMJ, cerca de 12.000 son latinoamericanos.
Otra actividad destacada del miércoles fue la peregrinación a la catedral de Santa María, ante la cual se formó un verdadero río humano. "Tenemos varias horas esperando, pero vale la pena", dijo a la AFP el chileno Miguel Vega, de 25 años, quien aguardó con paciencia para poder entrar a orar al recinto.
El plato fuerte de estas JMJ llega el jueves, cuando el Papa inicie sus actividades oficiales, comenzando con una visita a la capilla de la primera beata australiana Mary Mackillop, para luego hacer su aparición en la tarde ante los jóvenes en el puerto de Sidney, en un "barco papal".
La apretada agenda de Benedicto XVI en Sidney incluye también un almuerzo con peregrinos y un saludo a jóvenes desfavorecidos en la Iglesia del Sagrado Corazón, para concluir el domingo con una misa en el hipódromo de Randwick, en la que se esperan 500.000 personas, y que también marcará la despedida a los peregrinos.



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