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11 de junio 2010 - 22:18

El Papa pidió perdón por primera vez por los casos de pederastia

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El papa Benedicto XVI.
El Papa Benedicto XVI pidió "perdón a Dios y a las personas afectadas" por los abusos sexuales paidófilos de sacerdotes, prometió hacer "todo lo posible a fin de que tales abusos no puedan suceder nunca más" y advirtió que la Iglesia no debe dudar en usar la "vara del pastor" ante "comportamientos indignos de la vida sacerdotal".

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El Papa eligió una ocasión especial para pronunciar estas palabras: la homilía de la misa solemne que celebró en la Plaza San Pedro, ante unos 15 mil sacerdotes llegados de todo el mundo, para celebrar el cierre del Año Sacerdotal.

El pontífice comenzó hablando de la importancia del ministerio del sacerdocio, pero recordó el escándalo causado a lo largo del Año Sacerdotal por las revelaciones sobre los abusos paidófilos de parte del clero, atribuyendo su responsabilidad, al menos en parte, al mismo Demonio.

Benedicto XVI dijo que "era de esperar que al 'enemigo' no le gustara que el sacerdocio brillara de nuevo: él hubiera preferido verlo desaparecer, para que al fin Dios fuera arrojado del mundo".

"Y así ha ocurrido que, precisamente en este año de alegría por el sacramento del sacerdocio, han salido a la luz los pecados de los sacerdotes, sobre todo el abuso a los pequeños, en el cual el sacerdocio, que lleva a cabo la solicitud de Dios por el bien del hombre, se convierte en lo contrario", prosiguió el Papa.

Tras pedir "perdón insistentemente a Dios y a las personas afectadas", Benedicto XVI prometió "hacer todo lo posible para que semejante abuso no vuelva a suceder jamás", subrayando que "en la admisión al ministerio sacerdotal y en la formación que prepara al mismo haremos todo lo posible para examinar la autenticidad de la vocación".

"Queremos acompañar aún más a los sacerdotes en su camino, para que el Señor los proteja y los custodie en las situaciones dolorosas y en los peligros de la vida", dijo el Papa.

Retomando la metáfora evangélica del buen pastor que cuida a su grey, Benedicto XVI dijo: "el pastor necesita la vara contra las bestias salvajes que quieren atacar el rebaño, contra los salteadores que buscan su botín", pero "junto a la vara está el cayado, que sostiene y ayuda a atravesar los lugares difíciles".

"Las dos cosas entran dentro del ministerio de la Iglesia, del ministerio del sacerdote", indicó el pontífice, y puntualizó que "también la Iglesia debe usar la vara del pastor, la vara con la que protege la fe contra los farsantes, contra las orientaciones que son, en realidad, desorientaciones".

Y es que, subrayó el Papa, si "el uso de la vara puede ser un servicio de amor", también es cierto que "hoy vemos que no se trata de amor, cuando se toleran comportamientos indignos de la vida sacerdotal", en alusión al encubrimiento de parte de jerarcas de la Iglesia de los abusos paidófilos.

"Al mismo tiempo, sin embargo, la vara continuamente debe transformarse en el cayado del pastor, cayado que ayude a los hombres a poder caminar por senderos difíciles y seguir a Cristo", advirtió Benedicto XVI.

El pontífice dijo que "consideramos lo ocurrido como una tarea de purificación, un quehacer que nos acompaña hacia el futuro y que nos hace reconocer y amar más aún el gran don de Dios", para que "el don se convierte en el compromiso de responder al valor y la humildad de Dios con nuestro valor y nuestra humildad".

La metáfora del buen pastor, explicó el Papa, nos recuerda cada día que Dios "cuida de mí: no es un Dios lejano, para quien mi vida no cuenta casi nada".

El concepto de un "Dios bueno pero lejano" que deja "aparentemente el mundo a otras potencias y fuerzas, a otras divinidades" y "no constituía un peligro, pero tampoco ofrecía ayuda" está presente en las religiones primitivas y "extrañamente, esta idea ha resurgido en la Ilustración", agregó.

Es así, sostuvo Benedicto XVI, que "ahora el mundo tiene un conjunto de leyes propias según las cuales se desarrolla, y en las cuales Dios no interviene, no puede intervenir, porque es visto "sólo (como) un origen remoto" y muchos no quieren que Dios les moleste, "pero allí donde la cercanía del amor de Dios se percibe como molestia, el ser humano se siente mal".

Ante este malestar, dijo el Papa, el sacerdote debe recordar que "Dios me conoce, se preocupa de mí" y que "este pensamiento debería proporcionarnos realmente alegría". "Dejemos que penetre intensamente en nuestro interior.

En ese momento comprendemos también qué significa: Dios quiere que nosotros como sacerdotes, en un pequeño punto de la historia, compartamos sus preocupaciones por los hombres.

Como sacerdotes, queremos ser personas que, en comunión con su amor por los hombres, cuidemos de ellos, les hagamos experimentar en lo concreto esta atención de Dios", subrayó Benedicto XVI.

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