El perfil del "carnicero"
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Como líder de las milicias separatistas serbias en Croacia, en 1992, después de la proclamación de la Republika Srpska (RS) en Bosnia, fue nombrado comandante de las fuerzas serbias de Bosnia.
Amparándose en la máxima de que "las fronteras siempre se han trazado con sangre y los Estados se han delimitado con tumbas", Mladic permaneció imperturbable y sin piedad al frente del asedio de Sarajevo durante tres largos años.
En julio de 1995, las tropas que el general tenía a sus órdenes se apoderaron del enclave musulmán de Srebrenica, que se hallaba teóricamente bajo protección de fuerzas de la ONU, e hicieron estragos, acabando con la vida de casi 8.000 musulmanes desarmados.
Al año siguiente, acosado por una orden de detención internacional, Mladic fue destituido por la presidenta de la RS, Biljana Plavsic.
Se atrincheró en su feudo de Han Pijesak, una base militar cercana a Sarajevo, y de allí se desplazó a Belgrado, donde disfrutó de una vida apacible hasta la caída en el 2000 del régimen de Slobodan Milosevic.
Siguieron años de desmentidos oficiales sobre la estancia del general en Serbia hasta que, en 2005, un informe de los servicios secretos de Belgrado reveló por primera vez que se había escondido hasta junio de 2002 en territorio serbio gracias a la ayuda de oficiales que le encubrían.




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