El mandatario durante un discurso, convocó a la insurgencia talibán a poner fin a la violencia
El presidente de Afganistán, Hamid Karzai, lloró públicamente al describir la situación en su país y llamó a la insurgencia talibán a poner fin a la violencia.
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Entre sollozos, Karzai señaló en una comparecencia pública que no quiere que su hijo Mirwais, nacido en 2007, tenga algún día que abandonar Afganistán debido al conflicto.
"Vuelvo a pedir a los talibanes: '¡Compatriotas, no destruyan su país para favorecer a otros!'", dijo. "Juro por Alá que siento dolor y tengo miedo de que, Alá no lo quiera, Mirwais se vea forzado a convertirse en un extranjero y a irse a un país extraño", agregó entre lágrimas.
Él quiere, enfatizó, que su hijo sea instruido en Afganistán, con profesores afganos, que crezca en su patria y que sirva a su país como médico.
Karzai designó hoy a 68 miembros de un Alto Consejo para la Paz, que debe impulsar el diálogo con los rebeldes. Entre los representantes están dos ex presidentes, líderes tribales y tres antiguos miembros del régimen talibán derrocado a finales de 2001.
Este año fue el más sangriento desde 2001, cuando se produjo la invasión encabezada por Estados Unidos para derrocar a los talibán.
Ante el hecho de que la insurgencia recuperó terreno pese a la presencia de unos 150.000 soldados adicionales, en junio Karzai convocó una "jirga" de la paz, que aceptó la formación de un consejo para esa búsqueda. La "jirga" es la tradicional asamblea afgana que agrupa a los dirigentes tribales, religiosos y políticos. Sin embargo, los talibanes rechazaron mantener esas conversaciones.
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