El régimen de Irán contiene protestas y muestra inusuales fisuras por el derribo del avión

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Pese al despliegue de seguridad, manifestantes siguen desafiando al clero chiita. El comandante de la Guardia Revolucionaria fue citado al Parlamento y los sectores reformistas lanzan una ofensiva.

Teherán - El régimen teocrático de Irán buscó ayer abortar un conato de protesta social motivado en la indignación popular que provocó la noticia de que la caída de un Boeing 737 ucraniano fue derribado la semana pasada por una orden militar equivocada, con un saldo de 176 muertos, la gran mayoría iraníes, en el contexto de una madrugada de hostilidades con Estados Unidos. En tanto, el mismo mostró una fractura interna como no se recordaba en mucho tiempo, con sectores reformistas cargando duramente contra el clero chiita conservador y con el comandante de la fuerza de élite, La Guardia Revolucionaria, rindiendo cuentas en el Parlamento.

Tras dispersar el sábado por la noche una protesta de estudiantes que corearon consignas contra el régimen en Teherán, fuerzas antidisturbios se desplegaron ayer en el centro de la capital, secundadas por carros hidrantes y armadas con bastones de madera, en torno de tres universidades, donde llegaron a reunirse cientos de estudiantes opositores.

Sin embargo, en desafío a la represión, grupos de personas se juntaron anoche en la plaza Azadi de la capital y gritaron consignas como “el clero se tiene que ir”.

Otras consignas escuchadas fueron “Guardia Revolucionaria inútil, autora del asesinato de la nación” y “cañones, tanques y gases lacrimógenos ya no tienen efecto, tengan miedo, nosotros todos estamos unidos”.

Calaron hondo en el ánimo de muchos iraníes tanto el trágico error de las fuerzas militares como el reflejo inicial del régimen de haber intentado ocultar la verdadera causa del siniestro e insistido durante días en un problema técnico.

En tanto, vídeos divulgados en las redes sociales mostraron pequeñas reuniones de protesta en varias áreas del centro de Teherán, así como en las universidades de Amir Kabir, Alameh Tabatabaí y Shahid Beheshtí, donde las fuerzas de seguridad se hicieron más visibles.

Por otra parte, tras pasar varias horas detenido, el embajador del Reino Unido en Irán, Rob Macaire, negó haber participado el sábado en la manifestación opositora.

“Confirmo que no participé en ninguna manifestación”, dijo el diplompático en Twitter. “Fui a un acto presentado como una vigilia en memoria de las víctimas de la tragedia del avión de Ukraine International Airlines, derribado el miércoles cerca de Teherán”, agregó. “Me fui del lugar cinco minutos después, cuando algunas personas comenzaron a corear consignas” contra las autoridades, culminó.

En tanto, el viceministro de Relaciones Exteriores iraní, Abas Araghchi, explicó que Macaire “no fue detenido. Fue arrestado por ser un extranjero no identificado que participaba en una manifestación ilegal” y fue liberado 15 minutos después, en cuanto se confirmó su identidad.

Grupos de simpatizantes del régimen se reunieron ayer frente a la sede diplomática del Reino Unido, donde quemaron una bandera de ese país.

Por otra parte, crecieron las críticas internas a las autoridades.

“Usted, como el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, es directamente responsable de esto. Si sabía y dejó que autoridades militares y de seguridad engañaran al pueblo, entonces no hay duda de que carece de los atributos constitucionales para liderar”, escribió en una carta pública citada por Al Jazeera, Mehdi Karroubi, un dirigente reformista, exjefe del Parlamento, excandidato presidencial y clérigo que desde 2011 está bajo arresto domiciliario por su oposición al líder supremo del país, el ayatolá Alí Jameneí.

Karroubi es uno de los dirigentes opositores del Movimiento Verde, que en 2009 encabezó las multitudinarias protestas tras perder las elecciones presidenciales por lo que denunció como un “fraude”.

Las tapas de los diarios ayer en Teherán estuvieron copadas por la muerte de las 176 personas del avión ucraniano y, en algunos, por una condena explícita a las autoridades por no haber informado la verdad desde el primer momento.

“Increíble”, tituló en su tapa el diario reformista Arman-e Meli, mientras que el moderado Jomhuri-ye Eslami (República Islámica) escribió en su editorial: “Los que retrasaron la publicación de la causa del estallido del avión y dañaron la confianza de la gente en el establishment deberían ser despedidos o renunciar”.

Los medios reformistas oscilaron entre denuncias y pedidos de renuncia, mientras que los oficialistas o incluso cercanos a instituciones como la Guardia Revolucionaria, la fuerza de seguridad de élite de la República Islámica, se concentraron en homenajes a las víctimas y a pedir disculpas.

En este contexto tenso, el jefe de la Guardia Revolucionaria, Hosein Salami, debió comparecer ayer ante el Parlamento para dar explicaciones.

Más tarde, el presidente del Parlamento, Alí Larijaní, instó a las comisiones encargadas de la seguridad y de la política exterior que examinen el “grave incidente” del avión y estudien la manera de evitar que se vuelvan a producir un incidente de esa gravedad.

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