El Senado, dominado por los republicanos, se lanza a la confirmación exprés de la jueza de la Corte Suprema

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Washington - A tres semanas de las elecciones presidenciales, el Senado de Estados Unidos se prepara para cubrir en pocos días la vacante de la Corte Suprema con una jueza ultraconservadora nominada por Donald Trump.

Las audiencias para su confirmación comienzan hoy y se anuncian como una gran batalla, ya que los demócratas urgen a aplazarlas hasta después de las elecciones del 3 de noviembre.

Su confirmación parece casi asegurada ya que los republicanos cuentan con 53 de los 100 escaños del Senado. Pero dos no quieren elegir un nuevo juez antes de los comicios y tres padecen covid-19, lo cual podría privar a los republicanos de la mayoría, ya que el voto es presencial e indelegable.

Trump nominó a Barrett para reemplazar a la fallecida jueza progresista Ruth Bader Ginsburg, quien ayudó a impedir que su gobierno eliminara el programa DACA que permite a más de 700.000 jóvenes inmigrantes vivir y trabajar en Estados Unidos, y frenó una ley de Arizona que convertía en crimen el ser indocumentado.

Barrett, de 48 años, solo tiene tres años de experiencia como jueza federal en la corte de apelaciones del 7º Circuito, en Chicago.

Si Barrett es confirmada en el cargo vitalicio y se convierte en el tercer miembro conservador del máximo tribunal designado por Trump, algo inédito, el ala conservadora de la Corte, que a veces suele ganar por 5-4, podría disponer de una cómoda mayoría de 6 a 3.

Según la cadena de noticias estadounidense CNN, que tuvo acceso al comentario de apertura de Barrett, la magistrada asegurará que mantendrá la misma perspectiva que su mentor, el difunto juez Antonin Scalia, quien era “devoto de su familia, resuelto en sus creencias y sin miedo a las críticas”.

El texto manifiesta que nunca permitirá que la ley defina su identidad o excluya el resto de su vida, y que un principio similar se aplica a los tribunales, que “no están diseñados para resolver todos los problemas o corregir todos los errores de nuestra vida pública”.

“Las decisiones de política y los juicios de valor del gobierno deben ser hechos por los poderes políticos elegidos por el Pueblo y responsables ante él”, continúa el documento.

Barrett les dirá a los senadores que “los tribunales no están diseñados para resolver todos los problemas o corregir todos los errores de nuestra vida pública”. “El público no debe esperar que los tribunales lo hagan, y los tribunales no deben intentarlo”, concluye.

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