El Senado de EEUU confirmó al secretario del Tesoro de Obama
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Timothy Geithner, nuevo secretario del Tesoro de EEUU.
Los tres republicanos destacaron que el impago de impuestos no es algo leve, que la ley tributaria aplica por igual a todos y que EE.UU. necesita a alguien que ayude a recuperar la confianza del público en el Gobierno.
Pero, el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, aseguró que "no hay nadie mejor preparado" que Geithner para impulsar la nueva agenda económica.
La continua crisis hipotecaria, la incertidumbre en Wall Street y el congelamiento de crédito constituyen una "tormenta económica" que requiere del liderazgo "tenaz, decisivo y sabio" de Geithner, aseguró Reid.
Por su parte, el "número dos" del Senado, Dick Durbin, enfatizó: "es claro que la economía está en picada" y que "necesitamos el liderazgo (de Geithner)" para salir de la crisis.
Geithner, de 47 años, tomará las riendas del Departamento del Tesoro y tendrá que timonear el plan de rescate financiero de 700.000 millones de dólares que aprobó el Congreso en octubre pasado, por lo que el miércoles pasado dejó entrever que tomará medidas "muy drásticas" para responder a los problemas que aquejan a los bancos.
En declaraciones enviadas al Comité, Geithner aseguró que, por ahora, el Gobierno de Obama "no tiene planes para solicitar más recursos".
Pero, si regresa al Congreso con la mano extendida, argumentó entonces, "seremos muy claros sobre por qué se necesitan esos recursos, cómo pensamos utilizarlos y cuáles son los objetivos que esperamos alcanzar".
Sin embargo, se encontraría con un Congreso inapetente en torno a más ayudas al sector financiero, ya que a sus miembros les molestó la gestión inicial del plan de rescate y lo que muchos legisladores percibieron como poca transparencia o rendición de cuentas sobre el manejo de los fondos, contenidos en el programa conocido como "TARP", por sus siglas en inglés.
El malestar aumentó cuando salió a la luz pública que algunos de los bancos que recibieron el salvavidas del Congreso no lo usaron para flexibilizar el crédito sino que acapararon el dinero.
En ese sentido, el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, dijo hoy en rueda de prensa que el presidente Obama piensa utilizar la mitad que resta del "TARP", 350.000 millones de dólares, para liberar más crédito a los consumidores y empresas, y para atajar las ejecuciones hipotecarias.
Sin ofrecer detalles, Gibbs sostuvo que Obama ha pedido recomendaciones de sus asesores económicos "para responder específicamente a las ejecuciones hipotecarias y (fomentar) la estabilidad financiera en los bancos".




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