Todos saben que la tregua hoy en Bolivia es tan precaria como puede ser efímera. La asunción del presidente de la Corte, Eduardo Rodríguez, tras la renuncia Carlos Mesa, de los titulares del Senado y de Diputados para facilitar que ello ocurriera fue un logro de los jefes indigenistas de los disturbios. Pero no para que Rodríguez llame a elecciones que es a lo único que atina el nuevo mandatario. Quieren los amotinados primero constituyente para reformar la Constitución y negar el plebiscito de autonomías de Santa Cruz y Tarija. La variante menor que aceptan es la nacionalización del petróleo y el gas. Esto es más directo y atrae a las masas no porque piensen que les llegará más ingreso en el mediano plazo sino más empleos públicos en lo inmediato y quizá sustituir los indígenas con gas el combustible de guano que hoy utiliza la mayoría pese a vivir próximos a grandes yacimientos.
Estados Unidos no acepta otra solución que no sea dentro del encuadre democrático, aunque sean formas tan precarias como renuncias forzadas de los sucesores constitucionales para que asuma el titular de la Corte. Es lógico, George W. Bush ya sacrificó 1.600 soldados norteamericanos y decenas de miles de civiles para darle alguna forma de democracia a Irak y no puede permitir que en Latinoamérica se caiga en formas antidemocráticas.
Todos aprovechan la situación. Chile ve la posibilidad de zafar de la falta de gas que nunca le venderá Bolivia y tampoco la Argentina si los bolivianos se lo restringen a nuestro país. Propone Chile -siempre tiene gobiernos hábiles-un gasoducto costoso de 2.500 millones de dólares desde Perú. Así se abastecería pero lo querría conectar por el norte con la Argentina y mencionan también a Paraguay, Uruguay y Brasil. Le formarían un semicírculo de gasoductos a Bolivia para ahogarla en su propio petróleo y gas. Con lo que la Argentina tendría que pagar por ese antieconómico gasoducto podría concretar exploraciones propias -sobre todo en el mar las más costosas-y no tendría problema por poco que le suministre Bolivia. Pero a Chile eso no le conviene porque se endeudaría mucho por financiar sólo el gasoducto. Brasil apoya porque no tiene problema: es el que tiene más cerca el gas y el petróleo boliviano, importó menos de lo que pagó por lo cual tiene precio anterior asegurado y Petrobras es la principal operadora extranjera en el Altiplano. Si el «cinturón de gasoductos» ahoga a Bolivia puede tener precios más baratos aún. Haciéndose el juego gas de Perú o gas de Bolivia también fijarían el precio para ambos países. Los bolivianos velan machetes, garrotes y los famosos cartuchos de dinamita de los mineros. Ya advirtieron o ley de nacionalización o constituyente. Esta modificaría los principios institucionales actuales y permitiría eliminar el referendo que quieren hacer Santa Cruz de la Sierra y Tarija para autonomía, primero, e independencia después, del resto de la Bolivia más pobre. «Las próximas huelgas serán más severas», dicen los muchos jefes indigenistas.
El combativo dirigente alteño Abel Mamani, al saludar ayer al nuevo presidente de Bolivia, Eduardo Rodríguez ( izquierda). Los paceños aprovecharon la tregua declarada por las organizaciones opositoras para aprovisionarse de gas y otros insumos (abajo).
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Rodríguez dejó de lado los formalismos y se trasladó ayer hasta la Iglesia San Gabriel, en un suburbio de El Alto, donde fue recibido por Informate más
A la salida del encuentro, que se extendió desde las 11 de la mañana durante más de dos horas, Rodríguez informó a periodistas locales y extranjeros que Rodríguez tiene mandato constitucional para convocar a elecciones generales y, si lo hace después del 6 de agosto, la renovación podría comprender al Congreso, lo que se da por sentado de acuerdo con el compromiso asumido ayer.
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