La alcaldía de Medellín puso en funcionamiento seis tramos de escaleras eléctricas en una zona pobre de la ciudad, para alternar con los cientos de escalones que sus habitantes acostumbran usar para acceder a sus barrios ubicados en áreas empinadas.
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Las escaleras eléctricas, las primeras públicas urbanas en el país, está ubicadas en la denomina comuna 13, uno de los sectores más pobres y violentos de la ciudad, similar en su aspecto físico a las favelas de Río de Janeiro.
En el lugar habitan unas 160.000 personas, 12.000 de la cuales se beneficiaran directamente de la obra, distribuidas en 19 barrios.
"Es un proyecto que va a cambiar radicalmente la concepción que se tiene de la comuna trece", dijo María Eugenia Ramos, directora de la Empresa de Desarrollo Urbano, encargada de la obra, que tuvo un costo superior a los u$s 5 millones.
Las escaleras funcionaran unas tres horas al día, inicialmente, serán vigiladas y cuidadas por las comunidades de los barrios que se benefician de ellas, eso incluye a 17 niños quienes explicarán a los vecinos del uso sin riesgo de los aparatos.
En 2002 el gobierno de Alvaro Uribe ordenó al ejército tomarse por asalto la comuna 13 para erradicar a los grupos guerrilleros, ultraderechistas y narcotraficantes de la zona, a la par que la alcaldía iniciaba obras civiles y sociales para mejorar las condiciones de vida de los habitantes del sector.
Desde entonces, las diferentes administraciones de la ciudad construyeron allí un teleférico que se une al metro, una megabiblioteca, bellos colegios públicos de gran capacidad, centros de atención ciudadana y ahora las escaleras eléctricas, que aquí están entendidas como parte del servicio público de transporte local.
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