En Londres, Obama hizo campaña para evitar salida de Reino Unido de la UE
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Y es que justamente en virtud de la "relación especial" que su país mantiene con el Reino Unido, Obama se permitió sugerir a los británicos que permanecer en el club comunitario es lo mejor que pueden hacer. No solo para ellos, sino también para sus aliados y para Washington.
Según Obama, es una garantía de que así se puede luchar de manera "más eficaz" contra el terrorismo, además de las ventajas que presenta en economía. Tras reunirse con Cameron, Obama subrayó que si su país concentrase el 44% de las exportaciones en el mercado de los países UE, como le sucede a Gran Bretaña, con tantos puestos de trabajo en peligro, él no tomaría mínimamente en consideración un divorcio de Bruselas.
No sólo: Obama advirtió que tras un eventual 'Brexit' para Londres no sería tan inmediato concluir un acuerdo comercial bilateral con Estados Unidos. Si se aísla, el país podría quedarse "al final de la fila" en los acuerdos comerciales, dijo.
A quienes denunciaron la visita como una interferencia, Obama replicó poniendo de relieve el impacto global que tendrá la consulta británica. "Yo no manipulo el voto, ofrezco una opinión, y en democracia no se debe tener miedo de recibir más informaciones", dijo.
Es difícil evaluar qué peso tendrán estas palabras. Lo que es cierto es que su voz resuena hoy como la más decidida y prestigiosa entre las voces de muchos líderes occidentales que auspician el no al Brexit.
"Obama da sabios consejos y es un gran amigo", comentó Cameron. Quien no apreció en cambio la intervención del presidente estadounidense fue el alcalde de Londres, que desde las columnas de otro periódico, The Sun en este caso, calificó su llamado pro-europeo de "incoherente, inconsistente y absolutamente hipócrita".
Según Johnson, es paradójico que Estados Unidos pida al Reino Unido que permanezca en la UE cuando ese país no cedería jamás el control de tanta soberanía como hizo Londres con Bruselas.
Un argumento que hace discutir pero que desaparece cuando el popular alcalde, al lamentar la supuesta retirada de un busto de Winston Churchill del Despacho Oval de la Casa Blanca se aventuró a hacer un comentario estilo Trump de poco gusto: "es el ejemplo del desprecio ancestral del presidente, mitad keniano, por el imperio británico", dijo.
"Adoro Churchil", replicó de manera indirecta Obama. "Su busto está justo fuera de mi oficina privada. Mientras en el Despacho Oval tengo el de Martin Luther King": un recuerdo de qué fue y puede ser el racismo.



