En medio de la crisis aérea, Lula admite: "Tengo miedo de andar en avión"
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Bajo fuerte presión, el presidente Lula da Silva despidió al ministro de Defensa por su manejo de la crisis aérea en el país, mientras Brasil aún llora por las 200 vidas que costó el peor accidente en la historia de la aviación latinoamericana.
En una escena que se convirtió en cotidiana, miles de agobiados pasajeros enfrentaron en varias terminales nuevos atrasos y cancelaciones de vuelos, trastornos que se extienden desde hace 10 meses, cuando un avión comercial chocó contra otra nave en pleno vuelo matando a 154 personas y dejando al desnudo la fragilidad del sistema aéreo en el país.
La permanencia de Waldir Pires en el gabinete había quedado pendiendo de un hilo tras la lluvia de críticas que recibió el Gobierno por el accidente del martes de la semana pasada, cuando un Airbus 320 de la aerolínea local TAM se despistó bajo la lluvia en el aeropuerto de vuelos domésticos de Sao Paulo matando a sus 187 ocupantes y a 12 personas fuera de la nave.
Pires fue reemplazado por el ex ministro de Justicia y ex presidente del máximo tribunal del país, Nelson Jobim, un jurista del poderoso Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), aliado del Gobierno.
"Jobim va a tener que cambiar todo, reorganizar la red aérea, sacarle un poco de poder a las aerolíneas", evaluó el comentarista político Merval Pereira, del conglomerado de medios Globo.
En la ceremonia de juramentación del nuevo ministro, Lula dijo que es necesario que los desordenados órganos que regulan el sector aéreo "piensen con una sola cabeza" y aseguró que Jobim debe tener la fuerza para implementar los cambios que considere necesarios.
El mandatario afirmó también que rezaba para que no ocurran nuevos accidentes en el país.
En la morgue de Sao Paulo, familiares de las víctimas aún esperan que finalicen los trabajos de identificación de los carbonizados restos humanos de los muertos del accidente aéreo. Sin embargo se teme que muchos cadáveres, despedazados o completamente quemados, no sean identificados jamás.
El saliente Ministro de Defensa recibió una andanada de recriminaciones tras el accidente por haber permitido que la autoridad aeroportuaria reabriera recientemente la pista principal de la terminal paulista de Congonhas sin finalizar unos trabajos para mejorar su adherencia y drenaje.
Aunque la investigación del accidente demandará meses, expertos señalaron que el estado de la pista puede haber sido uno de los elementos que contribuyeron a que la nave no pudiera frenar tras su aterrizaje y chocara contra un edificio lindante al aeropuerto de Congonhas, el de mayor tráfico de Brasil.
La terminal paulista presentaba el miércoles un aspecto fantasmal, sin personas esperando vuelos en sus habitualmente atestadas salas de embarque y chequeo. Apenas algunos pasajeros con tickets remarcaban sus viajes.
Gol , segunda mayor aerolínea del país, pidió a sus pasajeros postergar hasta la semana que viene sus viajes, una vez que sea reestructurara la red aérea del país para aliviar el tránsito en Congonhas. TAM, en tanto, canceló varios vuelos hacia ese aeropuerto.
La pista principal de Congonhas, donde se desencadenó la tragedia aérea, permanece cerrada desde el accidente de la semana pasada. Su pista secundaria estuvo varias horas cerrada esta semana por malas condiciones climáticas.
En tanto, el movimiento era mayor al usual en la termina internacional de Sao Paulo y en Viracopos, en la vecina ciudad de Campinas, donde una pequeña parte de un techo de yeso en el sector de desembarque se derrumbó por una filtración de agua, sin causar heridos ni lastimados.




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