Tras la ola de atentados talibanes de las últimas semanas, las Fuerzas Armadas de Pakistán iniciaron una ofensiva a gran escala contra la insurgencia talibán y las huestes de la red Al Qaida en la convulsa región de Waziristán Sur, fronteriza con Afganistán, según informaron hoy fuentes oficiales en Islamabad.
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"El objetivo de la operación es eliminar a los terroristas", dijo el general Athar Abbas, que explicó que la ofensiva durará entre seis y ochos semanas.
Miles de civiles huyeron de las zonas afectadas. La explosión de una bomba escondida al lado de una carretera mató a un soldado e hirió a otros cinco, señaló un oficial del servicio de inteligencia.
Por otro lado, una detonación similar mató a otros dos efectivos en el vecino distrito de Waziristán Norte, y dejó heridos a otros tres. En Waziristán Sur, 11 insurgentes murieron cuando el Ejército destruyó dos guaridas de los talibanes. Se estima que en esa zona más de 1.500 miembros de Al Qaida participan en el conflicto.
"Nuestras tropas terrestres han empezado las operaciones en varias zonas de Waziristán Sur y están siendo apoyados por la Aviación", declaró Tariq Hayyat Khan, responsable militar de la región, a la emisora de televisión Sama.
"Los talibanes se han escondido en las montañas y atacan a nuestras tropas desde búnkers subterráneos en los bosques", señaló por su parte un oficial de inteligencia, que pidió el anonimato y que habló de la dura resistencia que están oponiendo los insurgentes. Al parecer, los talibanes construyeron nuevos túneles, han tomado caminos y escondido lanzagranadas en las montañas.
Según las informaciones, el Ejército desplegóa más de 30.000 soldados para hacer frente a un total de entre 10.000 y 15.000 insurgentes bien entrenados y con buen armamento en las escabrosas zonas tribales de la región, donde está establecido el jefe de los talibanes paquistaníes, Hakimullah Meshud.
Los servicios de inteligencia paquistaní señalaron que las tropas avanzan desde tres posiciones contra los posibles refugios de la insurgencia, con el apoyo de tanques y artillería pesada.
Toda la región fronteriza con Afganistán es considerada un refugio de los rebeldes talibán y de seguidores de Al Qaida. Sobre todo desde Waziristán Sur se llevan a cabo la mayoría de ataques rebeldes, según Islamabad.
En Waziristán Sur murió también a comienzos de agosto el líder talibán Baitullah Mehsud tras un ataque aéreo de Estados Unidos. Los rebeldes, liderados a partir de ese momento por Hakimullah Mehsud, aseguraron que se vengarían.
Se estima que Mehsud consiguió reorganizar a los talibanes desde entonces. Los rebeldes intensificaron recientemente sus ataques, ante el anuncio de la gran operación militar.
Unas 150 personas murieron en los últimos diez días en atentados en Pakistán. El anterior fin de semana veinte personas murieron cuando insurgentes talibanes asaltaron el cuartel general de Rawalpindi y mantuvieron a una docena de rehenes retenidos durante más de 20 horas. Además, el lunes más de 40 personas perdieron la vida en un atentado en el noroeste del país y el jueves, una cadena de ataques coordinados a edificios policiales se saldó con más de 30 muertos.
Naciones Unidas estima que unos 80.000 civiles fueron desplazados desde que empezaron el pasado mayo los bombardeos aéreos paquistaníes contra presuntos refugios de los talibanes.
Las autoridades de Pakistán cuentan con un total de 120.000 refugiados y pusieron por ello a disposición cuatro campos de acogida en la región vecina de Dera Ismail Khan. "Hemos establecido cuatro centros en los que (los refugiados) están siendo registrados", dijo el inspector jefe de la región.
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