21 de abril 2003 - 00:00

En Tikrit esperan regreso de Hussein

Tikrit - Los soldados estadounidenses se zambullen en su pileta de natación bajo techo como entretenimiento; sus fotografías yacen esparcidas entre las cenizas de su bombardeado palacio y una estatua ecuestre rota le recuerda su caída a la población. Sin embargo, muchos residentes del pueblo natal de Saddam Hussein insisten en que está vivo y se aferran a la esperanza de que regrese a casa.

«Saddam está vivo todavía. Nadie sabe ahora dónde está, pero regresará aquí. Estamos seguros», se esperanzó Saleh Attiya.

Mientras los iraquíes en muchos otros lugares del país están ansiosos de un cambio político, los residentes de Tikrit prefieren la era de Hussein.

Las conjeturas de que Hussein pueda estar vivo aumentaron después de tomas de televisión que lo mostraron rodeado de una multitud de partidarios en el norte de Bagdad presuntamente el 9 de abril, el día en que las tropas estadounidenses tomaron la capital.

Carteles del ex presidente se ven en todos los postes del teléfono en Tikrit, un polvoriento pueblo de casas del color de la arena 175 kilómetros al norte de Bagdad. El nombre de Hussein está grabado en muchos edificios.

Los dirigentes de la oposición que Estados Unidos trata de preparar como los futuros gobernantes de Irak no tienen ningún apoyo en este poblado. «Si esos exiliados vienen a Tikrit los matarán. Terminarán muertos. Son unos delincuentes. Esa gente que se pasó la vida haciendo dinero en el extranjero no debe regresar», dijo Mohammad Jassem.

• Unidad

Muchos iraquíes se quejan de que Saddam Hussein era brutal, pero en Tikrit dicen que era la única forma de mantener una paz entre la volátil mezcla de kurdos, sunitas y chiítas de Irak. «Tenemos muchas sectas que se pelearían entre sí. Sólo Saddam puede mantener unido al país. Lo hizo por años», argumentó Ahmed Kawash.

Las fuerzas estadounidenses investigan a los candidatos para la policía de Tikrit y planean elegir un alcalde. «Aprenderán a ser democráticos en los próximos meses», dijo un soldado norteamericano.

Las tropas estadounidenses en uno de los palacios de Hussein están más interesados en aliviarse el calor que en la política de Tikrit.

Algunos salieron de los vehículos blindados y se lanzaron a nadar en una piscina bajo techo que pertenecía a Hussein. Otros revisaban el bombardeado palacio, debatiendo si fue una bomba de una tonelada o un misil guiado por láser lo que pulverizó el complejo de Awja, el lugar de nacimiento de Hussein en el extremo sur de Tikrit.

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