19 de abril 2002 - 00:00

Enviado de ONU mostró su horror por muertes en Jenin

Ramallah, Cisjordania (EFE, El Mundo, Reuters, DPA) - Los palestinos comenzaron ayer a remover escombros en el campo de refugiados de Jenin en un escenario que el enviado especial de la ONU, Terje Larsen, describió como «tan impactante que supera lo imaginable».

Larsen visitó el campamento de refugiados de Jenin, donde hasta hace unas dos semanas residían 15.000 palestinos, para constatar las denuncias de la Auto-ridad Palestina (AP) sobre que el ejército israelí llevó allí a cabo una «auténtica masacre». La visita se produjo horas antes de que Estados Unidos advirtiera al Consejo de Seguridad, que se reunió en Nueva York para estudiar el conflicto de Medio Oriente, que opondrá su veto si se propone un proyecto de resolución pidiendo una investigación sobre los «eventos trágicos» ocurridos en Jenin.

«Creo que puedo hablar en nombre de toda la delegación de la ONU y decir que estamos conmocionados», decía Larsen mientras recorría el centro de lo que hasta hace unas dos semanas, era el campo de refugiados.

El ejército israelí invadió ese feudo de las organizaciones integristas palestinas buscando desmantelar las «infraestructuras terroristas», alegando que de allí han salido casi la mitad de los suicidas que se hicieron estallar en Israel a lo largo de la segunda Intifada. Pero a diferencia de otros lugares ocupados por Israel en su última ofensiva militar, los milicianos de Jenin ofrecieron una fuerte resistencia.

•Investigaciones

Israel, por su parte, volvió a negar de forma categórica que el ejército haya perpetrado una «masacre» en Jenin, y aclaró que lo que sucedió allí fue «una guerra». «Las investigaciones sólo han comenzado, pero cuando concluyan demostrarán por encima de toda duda que no hubo tal masacre», dijo el general de brigada Eial Shlain, comandante de las fuerzas israelíes en ese distrito cisjordano. Fuentes militares aseguran que «si hubiéramos pretendido causar una masacre o arrasar el campo, habríamos bombardeado con aviones». Las mismas fuentes aseguran que la prensa informa sin chequear la información que brindan los palestinos y que «las imágenes son engañosas».

Sin embargo, en la última jornada, fueron rescatados con vida cinco palestinos, entre ellos dos niños y una mujer que permanecieron cuatro días enterrados. «Parece como si la zona hubiera sufrido un terremoto, y se siente un continuo hedor de muerte», afirmaba consternado el enviado especial. Larsen agregó que «evidentemente aquí hay muchísimos más cadáveres». Indignado por la actitud del ejército israelí, que prohibió el acceso de ambulancias y otros servicios de emergencia durante once días, Larsen se lamentó de las vidas que podrían haberse salvado. «Es moralmente repugnante que el ejército israelí no dejara entrar a organismos internacionales, que tal vez hubieran podido salvar a heridos», agregó.

En tanto, tras el fracaso de Colin Powell para concertar un alto el fuego, el primer ministro israelí, Ariel Sharon dio a conocer ayer que ordenará para el próximo lunes el repliegue de los efectivos militares de las ciudades de Cisjordania, pero mantendrá el cerco a Yasser Arafat en Ramallah y a los palestinos refugiados en la Basílica de la Natividad en Belén.

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