La muerte de Yasser Arafat abre una fuerte incógnita sobre el futuro de Medio Oriente a corto y mediano plazo. La posibilidad de que un nuevo liderazgo moderado avance en el proceso de paz convive con una probable ridiculización del régimen palestino e, incluso, con su descenso a una feroz guerra civil. Estos son los escenarios que el autor (profesor de Estudios Arabes e Islámicos de la Universidad de Alicante) plantea en este artículo, publicado por el Real Instituto Elcano y reproducido por el diario madrileño «El Mundo». A continuación, sus principales párrafos.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Uno de los aspectos más delicados a la hora de abordar la cuestión de su sucesión reside en la fragmentación del pueblo palestino repartido entre la diáspora, los territorios ocupados e Israel. Es sumamente importante que el sucesor no sea considerado exclusivamente como el defensor de los intereses de los palestinos que viven en Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este, sino que también lo sea de los refugiados en Líbano, Jordania o Siria. Una buena fórmula para lograrlo es que el futuro «rais» no caiga en la tentación de concentrar en sus manos todos los poderes, como en su día hiciera Arafat. Una dirección colegiada y refrendada por las urnas podría tener un margen de maniobra amplio para afrontar con plenas garantías la transición.
Dejá tu comentario