Madrid (EFE, AFP, El Mundo) - Las elecciones para presidente de gobierno de España llegan con un nivel de incertidumbre inesperado hace pocas semanas. No sólo la distancia que separa al popular Mariano Rajoy del socialista José Luis Rodríguez Zapatero es de hasta dos puntos, según algunos sondeos («La Vanguardia»), sino que, además, el nivel de indecisos se encuentra, a cinco días de votar, en niveles inéditos de 20%.
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El Partido Popular (PP) y el Socialista Obrero Español (PSOE), en especial, el segundo, apuestan también a sumar ciudadanos a las urnas ante un nivel de abstención estimado en 25% por el estatal Centro de Investigaciones-Sociológicas (CIS). Una de las últimas encuestas difundidas fue la de la cadena televisiva Tele 5 y marcó que 44% de los 3.031 consultados no había decidido el voto o no quiso responder, lo que hablaría de un importante voto vergonzante.
En otros sondeos, los indecisos bajan a la mitad. La muestra de Tele 5 ponía al PP en las puertas de la mayoría absoluta con 42,5% de los votos frente a 37,8% del PSOE.
El oficialismo trata de evitar que algunos apoyos poco firmes se queden en sus casas ante la presunción de que el PP será el ganador. El candidato Rajoy reafirmó que si el PSOE gana las elecciones «entraríamos en una etapa de inestabilidad que no sería buena para España». Rodrigo Rato, artífice económico del gobierno de José María Aznar y uno de los que disputó la candidatura con Rajoy en el PP, reconoció ayer que «la mayoría absoluta no es fácil de conseguir». En declaraciones al diario económico « Expansión», dijo que el PP «gobernará con Coalición Canaria (CC, regionalista) y Convergencia i Unió (CiU, nacionalistas catalanes democristianos) en acuerdos puntuales». Dentro de un escenario positivo para el PP, no puede descartarse la eventualidad de que el oficialismo sufra un bajón de último momento sumado a que todo indica que Convergencia y Unió va a hacer una de sus peores elecciones en diez años.
• Arenga socialista
Por su parte, el candidato socialista Rodríguez Zapatero volvió a animar a los trabajadores y a los jóvenes para que voten y apoyen a su partido. Recordó también que la «O» de la sigla PSOE significa «obrero». «Que ningún trabajador se quede en su casa para que gane la derecha», alertó.
Rodríguez Zapatero reiteró igualmente su compromiso de que no gobernará si no obtiene más votos que el PP porque no quiere «llegar» al Ejecutivo a «cualquier precio» y sólo lo hará con «la mayoría de los votos». «Así, podré gobernar con mi programa, con las reformas que quiero instaurar en la sociedad», añadió. Mientras, Gaspar Llamazares, candidato a la presidencia por la tercera fuerza de ámbito nacional en España, Izquierda Unida (IU), volvió a mostrar su esperanza en la posibilidad de formar un gabinete de izquierdas junto con los socialistas. El desafío de esta fuerza (6% de intención de voto, sumaría dos o tres diputados) es lograr traducir en votos para su fuerza la activa militancia de jóvenes antisistema que se manifestaron efusivamente en las calles españolas contra la guerra de Irak. Como parte de su estrategia para formar un gobierno de coalición con el PSOE, Llamazares dijo ayer que no descarta ser ministro. Entre las promesas de último momento, Rajoy anunció una propuesta de aumento en las jubilaciones de 39% para aquellos trabajadores que opten por jubilarse a los 70 años en lugar de los 65. Las últimas propuestas de Zapatero se centraron en ofrecer viviendas a bajo precio, con un techo de 96.000 euros, para bajar el precio de la vivienda y quebrar la especulación inmobiliaria que llegó a quebrar la voluntad de diputados regionales y alcaldes. También anunció que en su gobierno habrá igual cantidad de hombres y de mujeres.
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