Al menos cinco personas murieron ahogadas este jueves en el naufragio de un pequeño barco en el que viajaban inmigrantes clandestinos, ocurrido en las costas de Tarifa (provincia de Cádiz, sur de España) y del cual fueron rescatados sanos y salvos 35 ocupantes, informaron las autoridades locales.
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Debido a la confusión que siguió al hundimiento del bote, ocurrido durante la madrugada, las autoridades españolas pensaron en un primer momento que no había habido víctimas mortales.
Sin embargo, la radio local había hablado a primera hora de la mañana de por lo menos una persona fallecida.
"Hasta ahora rescatamos cinco cuerpos", indicó una portavoz de la prefectura de Cádiz, que admitió que no se sabe hasta ahora cuántos inmigrantes viajaban realmente en la precaria embarcación, construida con neumáticos.
Según estas fuentes, el bote fue detectado por los dispositivos de seguridad, equipados con potentes radares y cuya misión es vigilar la costa andaluza y controlar la inmigración clandestina.
Poco después, la embarcación chocó contra una roca y, debido al impacto, todos los ocupantes de la lancha cayeron al mar, lo cual obligó a intervenir a los equipos de rescate de la Guardia Civil y Cruz Roja, que descubrieron horas después los cinco cadáveres.
Una vez en tierra, ocho de los 35 clandestinos, todos de origen magrebí, se dieron a la fuga.
El estrecho de Gibraltar, en el extremo sur de España, es el camino más usado por los inmigrantes clandestinos del norte de Africa que desean entrar en Europa.
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