Madrid (El Mundo, EFE, ANSA) - El desastre ecológico desatado en las costas gallegas por el hundimiento del petrolero de capitales rusos Prestige creció hasta convertirse en uno de los principales problemas políticos de José María Aznar desde que asumió la presidencia, en 1996. Ayer los mariscadores luchaban contra la amenaza de la tercera oleada de fuel, que ya devastó la economía de la región, al tiempo que se suceden pedidos de renuncia en el máximo nivel de la política española.
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El viento volvió a transformarse en el enemigo del gobierno de Aznar y empujaba el fuel a las Rías Bajas gallegas. Por lo pronto, a un mes del hundimiento, la crisis ya se cobró una víctima, pero no del oficialismo, sino de un diputado socialista, Antonio Carmona, del Parlamento regional de Madrid, quien se ufanó de que, si era necesario, su partido «hundiría otro barco», en alusión al costo político que sufrió el gobierno de Aznar por la imprevisión y el mal manejo de la catástrofe.
El jefe de la oposición socialista, José Luis Rodríguez Zapa tero, exigió al vicepresidente Mariano Rajoy que aclare «qué pasó realmente» en torno a la existencia de los supuestos informes técnicos unánimes, citados por el funcionario, que aconsejaban hundir al Prestige mar adentro, a 3.600 metros de profundidad. Lo cierto es que los contenedores del buque continúan perdiendo fuel a razón de 125 toneladas diarias, lo que colmó la paciencia de los damnificados ante la sucesión de errores de diagnóstico.
• Reclamo
Zapatero insistió en pedir nuevas explicaciones a Rajoy ante diversos indicios que contradecían la unanimidad expuesta por el funcionario, y le reclamó asumir la «responsabilidad que corresponde», es decir, renunciar. Rajoy, que asumió la vocería del gobierno por su origen gallego, era hasta antes de la crisis uno de los mencionados dentro del oficialista Partido Popular para suceder a Aznar.
En una sesión de la Cámara de Diputados, la tensión creció cuando Zapatero acusó al presidente español de mentir, «una mentira de 125 toneladas». Aznar le respondió con dureza: «Hay manchas que son peores, que son las de la insolidaridad, la demagogia, el oportunismo, y ésas las lleva usted en el currículum toda la vida»,
El coordinador de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, coincidió en que Rajoy «miente al decir que tenía informes técnicos, y mintió en sede parlamentaria».
Los pedidos de renuncia también alcanzan al histórico jefe político de Galicia, Manuel Fraga Iribarne.
El jefe de la oposición socialista en la región, Emilio Pérez Touriño, presentó una moción para que Fraga deje el cargo que ocupa desde el reinicio democrático. «Es hora de gobernar Galicia de otro modo», dijo. Pero los populares gallegos tienen una holgada mayoría en el Parlamento regional frente al PSOE y el Bloque Nacionalista Gallego (BNG), por lo que la moción no prosperará.
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