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Tras el atentado del martes contra un autobus de colonos judíos, que causó ocho muertos, el ministro de Defensa Benyamin Ben Eliezer ordenó "congelar" las medidas que habían sido dispuestas para aliviar las condiciones de vida de la población de las ciudades autónomas palestinas en Cisjordania, reocupadas desde hace un mes por el ejército israelí.
El atentado de anoche -según el último reporte- cometido en la zona sur de tel Aviv, cerca de la vieja estación central de autobuses, causó la muerte de tres civiles, uno de ellos israelí y dos extranjeros, y de los dos kamikazes palestinos.
Las dos explosiones se sucedieron frente a un bar y un cine, causando asimismo unos 30 heridos.
Una de las prostitutas israelíes que de noche frecuentan la zona relató que ofreció sus servicios poco antes del doble atentado a uno de los dos kamikazes -"un joven árabe de unos 20 años, con cabellos negros y labios muy carnosos", dijo quien le contestó: "No estoy acá para divertirme, estoy acá para morir".
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