19 de marzo 2004 - 00:00

Estallido violento en Kosovo: hay 31 muertos

Bruselas y Pristina (EFE, AFP, Reuters, DPA, ASN) - La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) decidió ayer reforzar con 1.000 efectivos más su presencia militar en Kosovo, donde desde el miércoles se registran enfrentamientos entre serbios (cristianos ortodoxos) y albaneses (musulmanes), que dejaron al menos 31 muertos y 500 heridos.

La nueva crisis étnica en este enclave serbio «era previsible», dijo el responsable de la base argentina en Kosovo, comandante principal Luis Arturo Gómez. La intervención de los Cascos Azules argentinos provocó que cuatro gendarmes (tres oficiales y un suboficial) resultaran levemente heridos por golpes de manifestantes.

«Era previsible una reacción en gran escala como la ocurrida, e incluso se encuentra dentro del análisis de la gente de Naciones Unidas que maneja las policías especiales internacionales», dijo Gómez. «Manifestantes de origen albanés reaccionaron ayer en forma violenta contra personas de origen serbio, atacando sus bienes muebles e inmuebles, con incendio de viviendas, por lo cual nos convocan para aplacar la situación», agregó el comandante argentino.

En tanto, miles de albaneses protestaron ayer en Kosovo, donde fueron incendiadas nuevamente varias iglesias ortodoxas serbias, mientras continuaron los enfrentamientos entre manifestantes y miembros de las fuerzas de la OTAN. En ese marco, los diputados albaneses reclamaron la independencia en una sesión extraordinaria que se realizó en el Parlamento, al tiempo que la OTAN advirtió que si es necesario usará la fuerza para contrarrestar la violencia.

«Nuestros soldados pueden hacer uso de la fuerza», advirtieron las fuerzas internacionales de paz (KFOR), al tiempo que fuentes militares explicaron que las reglas cambiaron y que las fuerzas internacionales pueden actuar «proporcionalmente a las agresiones» sufridas.

Ayer, por segundo día consecutivo, las tropas de la OTAN dispararon gases lacrimógenos y balas de goma contra albaneses enfurecidos que lanzaron cohetes y bombas incendiarias.

Los enfrentamientos ocurrieron en Prizren, al Sur, donde el miércoles por la noche los albaneses incendiaron 48 casas de serbios, cuatro iglesias, un monasterio y el palacio episcopal.

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