El plan en poder de Albizu, considerado el «número uno» de ETA, también requería como contrapartida del desarme una amnistía total para más de 570 miembros de la organización encarceladosen España y un perdón mutuo con las fuerzas armadas y policiales.
Mikel Antza concebía su plan como un largo proceso negociador con los gobiernos español y francés, hasta 2012, con una primera etapa de «alto el fuego» por tiempo indefinido en 2008, tras una amnistía total para los presos. El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y el Congreso de España, con la excepción de la bancada del opositor
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