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Según el boletín interno de la organización, citado el lunes por el Diario de Noticias de Navarra (norte), los seis presos fueron expulsados de las filas de Euzkadi Ta Askatasuna (ETA, Patria Vasca y Libertad), tras haberse negado a retractarse por el contenido de la carta conocida en noviembre del año pasado.
"Esta lucha armada que desarrollamos hoy en día no sirve. Esto es morir a fuego lento. No se puede hacer una lucha armada a base de comunicados y de proferir amenazas que luego no se cumplen. No se puede desarrollar una lucha armada cuando se es tan vulnerable a la represión. La capacidad de disuasión en los términos aducidos es nula", afirmaban los seis presos expulsados.
La carta estaba firmada por Francisco Múgica Garmendia (Pakito), Iñaki Bilbao Beaskoetxea (Iñaki de Lemona), Karlos Almorza Arrieta (Pedrito de Andoain), Kepa Solana Arrondo, Iñaki Arakama Mendia (Makario) y Koldo Aparicio Benito.
Tras considerar que "debería ser la izquierda abertzale (...) la que debiera definir la estrategia y táctica a seguir en el logro de nuestros objetivos como pueblo", los firmantes de la carta entendían que "nuestro capital y potencial político está ahí, explotémoslo en todas sus virtualidades, lucha institucional y lucha de masas".
La dirección de ETA los acusa de una "falta de disciplina clara" y de "organizar fuerzas y crear opinión contra el sentido y la línea de actuación" de la organización armada.
Aralar, partido nacionalista vasco de izquierda opuesto a la violencia formado tras escindirse de Batasuna -brazo político de ETA- condenó la expulsión de los seis presos etarras, consideró que la "disciplina de una oprganización no puede prevalecer por encima de la exigencia (de paz) inmensamente mayoritaria".
El movimiento pacifista vasco Elkarri opinó que la iniciativa de ETA es "preocupante" porque los presos "dijeron lo que piensa la inmensa mayoría de esta sociedad".
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