Bruselas (AFP, EFE, Reuters, ASN) - La cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de los 25 países miembros de la Unión Europea se inició anoche con Turquía como principal asunto de su agenda. En medio de una fuerte tensión y grandes divisiones entre los participantes, algunos de los cuales se mostraban aún reticentes al ingreso en el bloque de esa nación musulmana, se acordó que el proceso de adhesión -que será tortuoso y estará sujeto a severas condiciones- comenzará el 3 de octubre de 2005.
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Turquía es una nación musulmana de 70 millones de habitantes que, de ingresar en la UE, se convertiría en uno de los países más influyentes por su peso poblacional. Además, por su relativo atraso económico, requeriría grandes montos de ayuda económica en concepto de modernización, lo que podría provocar a los países más ricos dificultades fiscales superiores a las que hoy enfrentan (Francia, Alemania). Por último, una corriente europea de opinión se resiste a su ingreso por sus diferencias religiosas y culturales.
Las autoridades europeas han dejado claro que las negociaciones no garantizarán la adhesión plena de Turquía a la UE si no cumple una serie de exigentes requisitos, sobre todo en materia de derechos humanos. De cualquier manera, de llevar a buen puerto esta negociación, la integración no se realizaría antes de 2014. • Reconocimiento
Uno de los grandes escollos que jalonaban el camino de las negociaciones es el reconocimiento turco de la República de Chipre (étnicamente griega), que ingresó en el bloque europeo en mayo último. Desde 1974 Ankara controla militarmente la mitad norte de esa isla, y se buscaba anoche una fórmula para zanjar definitivamente ese conflicto.
El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, anunció en Bruselas que antes de la conclusión de la cumbre -poco después del mediodía de hoy- podría haber un cambio de la postura tradicional de su país en torno a esa compleja cuestión.
Poco antes, el alto representante de Política Exterior de la UE, Javier Solana, había lanzado una seria advertencia a las autoridades turcas. «Si quieren ser miembros de una familia, tienen que reconocer a todos los miembros de la familia. Sin ello, es difícil formar parte de la familia», declaró.
Los países con una opinión pública más reacia a la adhesión de Turquía -como Francia- seguían presionando anoche para que las conclusiones de la cumbre mencionen explícitamente otras «hipótesis» alternativas a la adhesión plena de Turquía.
Según la última evaluación anual de la Comisión Europea, publicada el 6 de octubre, Turquía ha hecho «grandes avances» en su camino hacia los estándares democráticos de la UE, pero aún tiene mucho por hacer en áreas como la lucha contra la corrupción, la libertad de prensa, los derechos humanos, la condición de la mujer o la integración de las minorías. Francia incluso exigió a Ankara que admita su culpabilidad histórica en el genocidio armenio.
En el nivel económico, Bruselas reconoció los «grandes avances» hacia la economía estable de mercado realizados por Turquía, pero sigue reclamando amplias reformas estructurales. Turquía completó esta semana las conversaciones con el FMI sobre un nuevo acuerdo contingente de 10.000 millones de dólares para reemplazar el acuerdo actual de 19.000 millones de dólares que termina en febrero. El nuevo entendimiento mantiene el objetivo de superávit fiscal primario (antes del pago de deudas) en 6,5% del PBI, algo que no ha obstaculizado la recuperación económica del país tras la crisis de 2001. Así, este año la economía turca crecerá 10%.
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