Hugo Chávez
y Evo Morales
confraternizaron
una vez
más en la
Cumbre del
Mercosur de
Montevideo. El
venezolano
advirtió a
EE.UU. que
las revoluciones
que
ambos
encabezan en
Venezuela y
Bolivia podrían
tornarse
violentas.
La Paz - El presidente de Bolivia, Evo Morales, conmemoró ayer el segundo aniversario de su victoria electoral con un panorama incierto y tenso, a la espera de los referendos sobre su proyecto constitucional y la continuidad de su mandato, previstos para el año próximo.
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No se programó ningún acto oficial para celebrar el triunfo de Morales en las elecciones del 18 de diciembre de 2005 ya que el mandatario viajó a Montevideo para participar en la Cumbre semestral del Mercosur.
Morales ganó esos comicios con 53,7% de los votos y se convirtió en el primer presidente indígena de la historia de Bolivia. Amplio triunfo el que logró el Movimiento al Socialismo (MAS) de Morales, si se tiene en cuenta que el otrora dictador Hugo Banzer llegó a la presidencia en 1997 con un respaldo de apenas 22,3% y Gonzalo Sánchez de Lozada fue proclamado jefe de Estado en 2002 con un apoyo electoral de 22,5%.
«Una de las razones, si no la principal, de por qué el MAS obtuvo una aplastante mayoría en las elecciones de 2005 fue que el pueblo boliviano quiso dar un castigo al sistema político y a los que se habían aprovechado del mismo para beneficio propio», opinó el economista Mario Requena en el diario paceño «La Prensa».
El mandatario aimara alcanzó un máximo nivel de popularidad, 81%, cuando nacionalizó los hidrocarburos en mayo de 2006. Sin embargo, su apoyo ronda ahora 52%, según una última encuesta difundida a fines de noviembre.
Junto a la nacionalización petrolera, que derivó en la firma de nuevos contratos con doce empresas que operan en el país, la conformación de una Asamblea Constituyente para elaborar una nueva carta magna con la que «refundar» Bolivia ha sido otro de los proyectos fundamentales de la política de Morales.
También el que le ha dado más dolores de cabeza al presidente, prácticamente desde la instalación del foro en agosto de 2006.
Primero fueron los problemas para consensuar el reglamento de votación en la Asamblea y después el conflicto entre las ciudades de La Paz y Sucre por ser la sede de los poderes del Estado, que mantuvo paralizada a la Constituyente durante más de tres meses, además de otros obstáculos menores.
Dos referendos
Finalmente, la Asamblea aprobó el pasado 9 de diciembre el proyecto constitucional impulsado por Morales y su partido, en medio del rechazo de la oposición y de varios líderes regionales, que lo tildan de «ilegal» y amenazan con no acatarlo.
El principal partido opositor en Bolivia, la alianza conservadora Poder Democrático y Social del ex presidente Jorge Quiroga (2001-2002), ha sumado el apoyo de los gobernadores de cinco de las nueve regiones del país en sus frecuentes críticas a Morales.
Para el año próximo está prevista la celebración de dos referendos: uno para un artículo de la propuesta constitucional sobre la definición de latifundio expropiable y, el definitivo, sobre el proyecto en su conjunto.
Si la nueva Constitución es aprobada en esa consulta popular se convocará a elecciones y entonces se verá si Morales sigue teniendo el mismo apoyo que cuando fue elegido en diciembre de 2005.
No obstante, el respaldo con el que cuenta el presidente tal vez deje de ser una incógnita mucho antes, si prospera el proyecto de ley que él mismo presentó en el Congreso para realizar un referendo sobre la revocación de su mandato y el de los nueve gobernadores regionales del país, la mayoría opositores.
Por si fuera poco con los referendos sobre el proyecto constitucional y el revocatorio, los departamentos de Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando también han anunciado que van a someter sus estatutos de autonomía a consultas populares.
Para el gobierno de Morales esos estatutos tienen propósitos separatistas y no tendrán ninguna validez si no se tratan y debaten en el marco de la nueva Constitución.
El abogado constitucionalista Carlos Alarcón sostuvo ayer, en una columna de opinión publicada por el diario «La Razón», que las medidas que proponen tanto el gobierno como los opositores son «artificiales» y darán como resultado «una mayor polarización, racismo, violencia y confrontación».
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